Vuelve el fantasma de la ‘muerte cruzada’ en Ecuador: ¿un suicidio político para Lasso?

Guillermo Lasso, presidente de Ecuador. (Captura de pantalla).

Enfrentado con la Asamblea Nacional, el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, vuelve a amenazar con disolver el legislativo y convocar a elecciones. El experto Henry Allan dijo a Sputnik que el mecanismo de ‘muerte cruzada’ sería «un suicidio político» para ambos poderes y beneficiaría a las «candidaturas extremas».

Con Ecuador atravesando varias crisis simultáneas —social, de seguridad, económica y política—, el presidente, Guillermo Lasso, amenazó con recurrir a la ‘muerte cruzada’, un mecanismo constitucional existente en Ecuador que suele aparecer como una posible solución a las controversias generadas entre poderes ejecutivo y legislativo.

La ‘muerte cruzada‘ es una figura que nace en la Constitución de 2008 y que establece que, si el Ejecutivo considera que la Asamblea Nacional está realizando una política obstruccionista o de bloqueo, puede disolver el legislativo y convocar a elecciones. La diferencia con otros países, es que el instrumento también revoca el mandato del presidente.

En diálogo con Sputnik, el sociólogo y experto en ciencias políticas Henry Allan Alegría explicó que se trata de «una suerte de mecanismo donde se somete a la población a una consulta de quién tiene más respaldo, la Asamblea o el presidente».

Es un «mecanismo legal, perfectamente establecido», por el cual el presidente «puede cerrar por una sola vez la Asamblea si la considera un mecanismo para bloquear sus medidas políticas y una vez disueltas el presidente debe renunciar y colocar su cargo a consideración y llamar a elecciones», profundiza el académico ecuatoriano.

Desde la asunción de Lasso en 2021, las diferencias entre el Ejecutivo y el legislativo han puesto más de una vez sobre la mesa la posibilidad de que el Gobierno recurra a este mecanismo.

Incumplimiento del Plan de Gobierno

El último incidente entre poderes recae en el análisis que la Asamblea Nacional hizo del Informe a la Nación, es decir, la rendición de cuentas del Poder Ejecutivo ecuatoriano. Tras analizar el documento, la Asamblea Nacional concluyó que el presidente Lasso ha incumplido su plan de Gobierno.

Ante la respuesta del legislativo, el Gobierno emitió una declaración que califica a la resolución de la Asamblea como «inconducente», afirmando que tiene «el ánimo de obstaculizar y entorpecer el trabajo del Gobierno».

«Lasso nuevamente vuelve a amenazar a la Asamblea con llamar a una muerte cruzada. Digo nuevamente porque esta es una amenaza que la viene sosteniendo desde el inicio de su mandato en 2021», apuntó Allan.

De todas maneras, el experto puso en duda que Lasso esté en condiciones de «cumplir esta amenaza» porque su baja popularidad actual lo comprometería de cara a un nuevo proceso eleccionario.

Un «suicidio político»

A ojos del analista, tanto Lasso como la Asamblea Nacional son instituciones «profundamente resentidas por la población», por lo que no sería fácil refrendar sus cargos en una nueva elección.

«Estamos asistiendo hoy a un profundo rechazo a la política. Ahora, si bien es cierto que en América Latina hay un rechazo a la política en general, el antecedente es que durante la época del correísmo —bajo la Administración del expresidente Rafael Correa (2007-2017)—, la gente sintió cierta simpatía por la institucionalidad», precisó.

Allan señaló que en ese período el prestigio de la Asamblea Nacional «no estaba tan en el suelo como lo está ahora, tan de capa caída».

Por eso, una nueva elección podría terminar siendo «un tiro por la culata» para el sistema político debido al descrédito. «Estamos viviendo, sin miedo a exagerar, una crisis que yo diría que no hemos visto desde la fundación de la República», puntualizó Allan.

Para el analista, apelar a la ‘muerte cruzada’ podría ser «un suicidio político para ambos poderes» en un contexto en que existen «matanzas carcelarias que la gente ve en la televisión, elevados índices de criminalidad, pobreza extendida, una enorme falta de credibilidad del presidente».

Allan advirtió que el mayor riesgo del juego de amenazas entre Lasso y la Asamblea Nacional es que generen «un ambiente ideal para que surjan este tipo de candidaturas extremas, salvadores de última hora desconocidos, que quién sabe si pueden ser protofascistas o alguien progresista».

La génesis del enfrentamiento

Allan explicó que el enfrentamiento entre el Gobierno y el legislativo se remontan a 2021, cuando Lasso insistió «en una serie de medidas bastante anti populares» que requerían la aprobación de la Asamblea Nacional.

Entre las leyes impulsadas estuvo la de promoción de inversiones que, recordó el experto, «promovía una apertura indiscriminada al capital extranjero con una serie de exenciones». A eso se le sumaron otras normas de tipo económico que «enmarcan una apertura de la economía ecuatoriana».

Las propuestas encontraron el rechazo sistemático de los bloques de UNES —expresión del correísmo— y el partido indígena Pachakutik, las dos fuerzas de la centroizquierda que logran el quórum para impedir la aprobación de proyectos del Ejecutivo. Allan subrayó que, con este estado de cosas, casi no se han aprobado leyes propuestas por el Gobierno.

«Las que se han aprobado han sido básicamente producto de una compra, por demás burda, descarada e inmoral de asambleístas poco orgánicos, pertenecientes a partidos pequeños, sin un claro referente ideológico», explicó.

Según Allan, Lasso «ha ido construyendo mayoría en la Asamblea, en base a esos partidos pequeños, regionales, unipersonales, que suelen venderse al mejor postor».

Allan consideró que el trasfondo de las crisis políticas actuales en Ecuador radica en la escasa diferencia por la que Lasso le ganó a Andrés Arauz, el candidato del correísmo. Como resultado de aquella elección, Lasso tiene «un bloque de legisladores bastante pequeño» a su favor.

En efecto, la mayoría de los legisladores pertenecen a dos partidos políticos importantes: Pachakutik, partido de centroizquierda conocido como la expresión política del movimiento indígena y la otra bancada importante es la de Unión por la Esperanza (UNES), la bancada correísta.

Entre los dos grupos suman más de la mitad de la Asamblea Nacional, lo que hizo que Lasso se encontrara «una mayoría legislativa anti neoliberal, compuesta por indígenas y representantes del correísmo».

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