Vicepresidenta de la República María Alejandra Vicuña renunció a su cargo.

María Alejandra Vicuña decidió dar un paso al costado.

A día seguido de que el presidente Lenin Moreno la liberara de sus funciones para que pueda defenderse de las acusaciones por presuntos cobros de los denominados diezmos, la vicepresidente María Alejandra Vicuña renunció al cargo y a su vez dejó en libertad al primer mandatario para que pueda reestructurar el Poder Ejecutivo.

Tras la denuncia notarizada por parte de Ángel Sagbay, excolaborador de la vicemandataria renunciante, cuándo ésta cumplía sus funciones de asambleísta, por supuestos cobros indebidos de hasta 1.400 dólares, casi la generalidad de los ecuatorianos dieron por “caída” a la vicepresidente, hecho que se confirmó este martes 4 de diciembre cuando Vicuña hizo pública su decisión.

En su mensaje señaló que desde que asumió el poder ha tenido constantes ataques “porque soy mujer y porque soy de izquierda”. En la actualidad “han usado a un individuo sin escrúpulos que se ha prestado para forjar esta bajeza” de la cual se hizo eco parte de la Asamblea “violentando el más elemental derecho al debido proceso”.

Al realizar una dura crítica a quienes ambicionan el poder, la vicepresidente renunciante enfatizó que ese no es su caso, y porque no se ha aferrado a ningún cargo y porque no puede tolerar tanto insulto, decidió renunciar.

Añadió que en medio de tanta inestabilidad no se iba a prestar a que se abonen rumores de muerte cruzada, de renuncia del presidente o de grave conmoción interna.

Mensaje de renuncia

María Alejandra Vicuña dirigió el siguiente mensaje a los ecuatorianos, explicando los motivos de la renuncia a su cargo como Vicepresidenta de la República del Ecuador.

Queridos ecuatorianos y ecuatorianas,

Hoy quiero dirigirme a ustedes para hacerles saber una decisión que he tomado tras una profunda reflexión.

He hecho política desde los 14 años, fui testigo de las luchas de la izquierda contra los gobiernos antipopulares, para hacer política no he necesitado ni necesito un espacio público, el poder real está en el pueblo. Desde que asumí la Vicepresidencia he tenido constantes ataques en base a calumnias e infamias de la peor calaña, porque soy mujer, porque soy de izquierda. Han escarbado mi vida, no han encontrado nada; han usado a un individuo sin escrúpulos que se ha prestado a forjar esta bajeza, que cual si fuese ya una sentencia, se presentó ante la ciudadanía de forma maliciosa en un medio de comunicación sin el mínimo contraste, sin pedir mi versión.

Setenta y siete legisladores en la Asamblea Nacional, haciendo eco de esa patraña, me han pedido que renuncie sin al menos solicitarme que comparezca a dar una explicación, violentando el más elemental derecho al debido proceso también para los asuntos políticos.

El problema del país no es simplemente la “oposición” o la “derecha”. Conozco y estimo a muchos amigos que respeto con esa ideología, el problema es la mala fe, es la ambición; quienes buscan que el espacio de la Vicepresidencia no esté ocupado por una mujer de izquierda, que además es militante de un proceso que millones hemos ayudado a construir y a cuestionarlo para ajustarlo, a corregirlo en lo que fue, es y sea necesario.

Hay quienes solo buscan poder, no quieren trabajar por la gente, quieren poder, yo no me he aferrado jamás a ningún cargo ni lo haré, porque nunca lo he concebido como el fin, sino como el instrumento para servir.

En este momento de mi vida, creo que como sociedad no podemos, ¡no puedo! tolerar tanta mentira usada para afectarme, para humillar, tanto insulto recibido, en especial a lo largo de las últimas semanas no solo contra mí, sino contra lo más preciado que alguien puede tener, su familia y como madre lo más sagrado que tengo en la vida: mi hija.

Estaré siempre dando la cara con la frente en alto como solo la gente honesta puede hacerlo. Me defenderé como ciudadana, no desde la Vicepresidencia, a pesar que todos saben que esta canallada es por el cargo que ocupo. Ayer solicité una licencia sin remuneración que fue comunicada a quien considero primero debía saberlo, sin embargo, creo que el país no merece esta inestabilidad, no me voy a prestar a que se abone a rumores de muerte cruzada, de renuncia del Presidente o de grave conmoción interna. Una Vicepresidencia sin funciones no se conduele con lo que el país necesita: ¡trabajo, reactivación productiva y generación de riqueza para poder garantizar su justa distribución priorizando siempre a los más pobres! Y si bien, el Presidente de la República me ha reiterado su cariño, entiendo que el liberarme de las funciones busca garantizar mi legítimo derecho a la defensa.

Presento la renuncia a mi cargo, pues prefiero que él pueda contar con alguien más para que asuma definitivamente las grandes responsabilidades que me encargó. El país quiere y necesita paz para avanzar.

Decía Nela Martínez que “el respeto a la Patria es el respeto a su independencia y soberanía plenas, tengamos el honor de merecerlas”, mi profunda convicción es defender a la Patria desde cualquier trinchera, como lo he venido haciendo durante toda mi vida. No tengan dudas, queridas y queridos amigos, que continuaré sin descanso mi trabajo al servicio de un Ecuador de justicia y radicalmente democrático. Para eso, no necesito ningún membrete.

He tenido el privilegio de visitar la mayoría del territorio nacional. Dejo una Vicepresidencia que realizó un trabajo articulado y efectivo por las queridas provincias de Manabí y Esmeraldas, tan afectadas tras el trágico terremoto del 16 de abril de 2016; una Vicepresidencia que ha trabajado sin descanso por los actores de la Economía Popular y Solidaria como pieza clave para la reactivación económica y productiva; un camino trazado para alcanzar la seguridad social universal en el marco de la transparencia, la sostenibilidad y los derechos. En resumen, una Vicepresidencia que ha hecho que las cosas pasen en beneficio de la gente.

Antes de finalizar, me permito agradecer a mi equipo de colaboradores, un excepcional grupo humano que me ha acompañado en jornadas de intenso trabajo; al equipo de seguridad, de apoyo, administrativo y técnico. A todas y todos ustedes, muchas gracias.

A mi adorada familia por haber sido mi fortaleza durante estos meses y durante toda mi vida. A la querida e imprescindible militancia política de: Alianza Bolivariana Alfarista, Alianza PAIS y de tantas organizaciones fraternas. Las innumerables muestras de cariño, solidaridad y respaldo han llegado de muchísimos sectores, incluso de legisladores y actores políticos de oposición que sí piensan en el país y las futuras generaciones, a empresarios y organizaciones sociales. Esas muestras de cariño las aprecio mucho y valoro profundamente.

“La razón es una antorcha que alumbra todo ser espiritual”, decía Eugenio Espejo. Tengan la seguridad que la razón nos acompaña. Al Presidente y al Gabinete, les deseo que la razón también les acompañe en el ejercicio de sus delicadas funciones y el mayor de los éxitos en beneficio de los ecuatorianos.

Muchas gracias.

 

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