Un mayor riesgo de daños en la piel a causa del sol se advierte tras el confinamiento.

La exposición al sol debe realizarse de manera gradual y progresiva.

Expertos hablan de un riesgo incrementado de daños en la piel, que incluyen quemaduras solares, en una población con un largo período de confinamiento, y con una piel sin un adecuado período de adaptación solar.

(Cuenca, agosto 2020) La situación de confinamiento ha supuesto un periodo de baja exposición solar más largo de lo habitual en la mayoría de la población. Esto lleva a pensar que al disminuir los efectos positivos que produce el impacto naturalmente progresivo del sol en la piel, también la respuesta biológica cutánea natural se ha visto alterada.

Para la experta dermatóloga de Umbrella, Dra. Daniela Villavicencio, “la exposición al sol debe realizarse de manera gradual y progresiva. Se debería comenzar por unos 10 minutos los primeros días, y llegar a los 20 o 30 minutos como mucho”. La experta considera que este periodo de preparación “es primordial para evitar quemaduras”, las más comunes son las de primer grado; es decir, cuando la piel se enrojece”.

Ante esta realidad, desde la marca Umbrella se mantiene una permanente campaña educativa con el objetivo de sensibilizar a la población sobre la importancia de utilizar a diario protección solar para prevenir las enfermedades de la piel; entre ellas el cáncer, que según el Registro Nacional de Tumores de SOLCA, las ciudades de Quito, Loja y Cuenca, tienen la mayor tasa de incidencia de riesgo que sus habitantes presenten enfermedades de este tipo.

Asimismo, el cáncer de piel, ocupa el segundo lugar en frecuencia en hombres (solamente por detrás del cáncer de próstata) y en mujeres ocupa el tercer lugar (luego del cáncer de mama y de tiroides).

No cabe duda que el periodo de confinamiento por la Covid-19 supone una alteración sin precedentes de nuestros mecanismos fisiológicos de adaptación a la exposición solar. Las medidas de fotoprotección habituales cobran especial importancia ante esta circunstancia, sobre todo en ciudades como Quito y Cuenca, y en general Ecuador, que, por su posición geográfica, recibe más cantidad de rayos ultravioletas, y por tanto sus habitantes tienen mayores probabilidades de sufrir enfermedades de la piel.

La Dra. Villavicencio comenta demás, que la cuarentena en cierto modo nos ha protegido de la radiación solar, pero la situación de estrés nos ha generado múltiples problemas. “Los acnés y las rosáceas se han agravado, ahora empezamos a ver muchas consultas por caída de pelo, las dermatitis de las manos por exceso de lavado, a lo que se añade un déficit de vitamina D en el organismo.”

La exposición solar ayuda al cuerpo a producir vitamina D naturalmente, nutriente que es de gran importancia para el cuerpo humano: ayuda a absorber el calcio en los huesos y desempeña un papel importante para el sistema inmunitario, nervioso y muscular. Por lo que es importante recibir  la exposición solar, pero con la aplicación previa de un bloqueador adecuado, ya que este producto no impide la síntesis de vitamina D.

La experta recomienda:

• Aplicarse protector solar al menos media hora antes de exponerse al sol. Renovar la aplicación cada 2 horas.
• No descuidar zonas como orejas, nariz, cuello y manos.
• Usar protección solar también en la piel cubierta por la mascarilla.
• Usar fotoprotección y gafas de sol homologadas también en los días nublados.
• Reforzar la dieta con alimentos que contengan vitamina D.
• Acudir al dermatólogo ante cualquier evolución en un lunar o peca.

Tome en cuenta estas recomendaciones, proteja su piel , su salud y la de su familia.

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