Tras la restauración, San Blas es una joya que brilla en su exterior e interior

Detalle del Altar Mayor de la iglesia restaurada.

Previo a la reapertura del templo, este viernes 18 de mayo una docena de trabajadores se apresuraba en los últimos detalles: pulir las pilas de mármol para el agua bendita, colocar nuevamente en su sitio algunas imágenes, colocar el mobiliario para los feligreses, limpieza de pisos, revisión de las instalaciones eléctricas y electrónicas.

Hay  que evitar por todos los medios alguna sorpresa de última hora en la inauguración de las obras restauradas de la iglesia de San Blas, este sábado desde las 20h00.

Durante aproximadamente un año el templo católico permaneció cerrado a los oficios religiosos. Las obras de rehabilitación iniciaron en marzo de 2017 y hoy es una joya que brilla en sus exteriores e interiores.

De acuerdo a Pablo Barzallo, director de Áreas Históricas del Gobierno Municipal de Cuenca, en el tiempo previsto se ejecutó la reparación íntegra de las cúpulas, cubiertas y fachadas exteriores e interiores; rehabilitación de los cielos rasos tabulares, restauración de las pinturas murales e imágenes; recuperación de los colores originales y marmoleado de las columnas, capiteles, cornisas; pulimento de los elementos de mármol de los diferentes espacios del templo.

Se cambiaron los pisos de las naves laterales que eran de madera, por mármol, al momento de su remoción  se encontraron restos arqueológicos y óseos que serán sometidos a la técnica del carbono 14 para establecer las fechas y los motivos por los que fueron depositados en el lugar. En las excavaciones se encontraron más de 18 restos óseos de seres humanos, incluidos los de un bebé.  Se conserva el piso de la nave central que es el original, con algunas pequeñas reparaciones.

Las obras civiles, de ingeniería sanitaria, las redes eléctricas y de comunicación son de última tecnología.

Trabajadores y voluntarias el momento de colocar la imagen de San José.

Citando versiones de historiadores, Barzallo señaló que la construcción del templo se inició hacia finales del siglo XIX; años atrás, junto al espacio de la iglesia actual había una edificación que se utilizaba para asuntos religiosos. Posteriormente el propietario de esa capilla donó a la Curia el predio contiguo para la edificación de la iglesia.

Por esas épocas el sector de San Blas, al igual que el de San Sebastián, eran lugares donde se concentraba la gente de menos recursos económicos, es decir, era una capilla de gente pobre, comentó el funcionario.

La construcción de la iglesia culminó hacia finales de le década de 1930, precisó.

El párroco de San Blas, Francisco Calle, destacó que este ícono religioso es una de las primeras iglesias construidas en Cuenca. La primera piedra data de 1557.

En las obras se invirtieron aproximadamente  1’300.000 dólares, cerca de 800.000 dólares le correspondió a la Municipalidad.

Queda para una etapa posterior el cambio de los vidrios de las ventanas por vitrales, para ello se hacen gestiones con el Gobierno Municipal.

El alcalde Marcelo Cabrera expresó que se le ha devuelto el valor a un monumento cultural de Cuenca. Hoy este templo presenta una “espléndida imagen”.

Un artesano múltiple

Angel Matías Guachichulca (D) y su compañero terminan de colocar la cruz sobre el hombro de Cristo.

Luego de colocar en uno de los pequeños altares las imágenes y la cruz sobre el hombro del Cristo rumbo al Calvario, Angel Matías Guachiculca, desciende del sitio y exterioriza su satisfacción por haber participado, junto a dos de sus hijos, en las obras de restauración.

Este marmolista, restaurador y constructor de altares, nacido en El Tablón de Miraflores, parroquia Sinincay, dice haber rehabilitado cerca de 1.200 piezas al interior de la iglesia. Sus hijos David Matías, de 20 años, y Paulo Eduardo (24), se apresuraban en el pulido de las pilas de agua bendita. Los 7 hijos restantes, el último de 7 años, se encuentran estudiando. Su esposa trabaja en la atención del hogar.

David Matías, de 52 años, 35 de los cuales se dedica a los oficios en mención, cita los lugares en los que “el don de Dios se manifestó a través de mis manos”: Catedral La Inmaculada de Cuenca, hace medio año; santuario Nuestra Señora del Rosario, Miraflores, Sinincay, en 2010; iglesia Virgen de Fátima, en Esmeraldas, año 2015; entre otros.

El marmolista heredó las habilidades de su padre Vicente, de 80 años. Comenzó cortando bloques de mármol traídos desde Guapán, Cañar, y Zulia, Chimborazo.

Uno de los mármoles restaurados.

 

 

 

 

 

 

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