Sobre ruedas se puede construir o destruir

 

Por Mario Cando

Mientras millones de Héroes Anónimos en Ecuador hacen lo imposible para superar día a día el reto de la supervivencia frente a la pandemia, en la otra acera, un puñado de seres indignos se alimenta del dolor humano para saciar su hambre de riqueza y poder.

Mientras por todas partes los Héroes, con voluntad de hierro se sacuden de las adversidades y arañan la esperanza, el puñado de seres viles tiende sus redes tejidas de delito para ostentar una vida dorada.

Mientras los golpeados del infortunio suman sus solidaridades en esfuerzos colectivos, los superdotados de “viveza” y oportunismo tejen redes de conspiración, de artimañas, de mentira, de traición, y se parapetan en tribunales, remedos de sistemas de control y agenciosos apoyos internacionales para sostenerse en sus espacios de privilegio.

Día a día, la profesora Carolina Espinoza, de General Villamil, Playas, termina sus clases virtuales, se alimenta de lo poco que el día le ofrece, carga su esperanza traducida en pizarra, monta su decisión en su bicicleta y recorre las calles de su pueblo, lo más lejos que puede. Hay que dar clases a los niños que no tienen acceso a internet. Eso es construir.

Día a día, montado en el argumento de la pandemia, un sistema membretado como #ElGobiernoDeTodos teje sus políticas entreguistas, saciando la voracidad del puñado de viles y arrojando en la miseria a los millones de seres que claman justicia. Eso es destruir.

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