Sobre pactos, purismos y odios

Por David Villamar

Había una vez, un partido que sacó 49 asambleístas y que decidió no pactar con ninguno de sus adversarios, para mantenerse como oposición pura e inmaculada.

Ese partido no obtuvo ninguna representación ni en la dirección d la Asamblea, ni en el CAL, ni en las demás comisiones.

Ese partido, votó contra toda propuesta del gobierno y en 4 años no logró absolutamente nada para el 32% de electores que confiaban en él.

Ah…y la derecha gobernó feliz y sin trabas durante 4 años. Colorín Colorado, ese partido está acabado.

¿Es realmente eso lo que queremos?

Estamos en un punto bastante complejo, en el que «hacerle el juego a la derecha» es justamente no sentarse a concertar con esa derecha.

La primera pista de aquello es toda la presión que están ejerciendo los medios sobre Lasso para evitar que llegue a un acuerdo con el correísmo.

Véanlo así: si la prensa se opone tan ferozmente al acuerdo UNES/CREO-PSC, tan malo para nosotros no ha de ser.

Lo ideal para ellos sería tenernos aislados e incapacitados por 4 años. Un acuerdo para definir autoridades de la Asamblea Nacional puede ser el único modo de evitar eso.

Veamos esto en frío. En la Navidad de 1914 (en plena Guerra Mundial) un inesperado cese al fuego entre soldados ingleses y alemanes permitió atender prioridades inmediatas: recoger a sus muertos y heridos. A nadie se le ocurrió tildar dicha tregua como «deslealtad de los soldados».

Evidentemente no es lo mismo una tregua humanitaria que una negociación parlamentaria. Pero en ambos casos hay que examinar las razones más allá de simplismos y apasionamientos.

No es un secreto que todos los partidos han estado en conversaciones en las últimas semanas.

Se intentó un acercamiento entre UNES (49) y Pachakutik (27) que sería la mayoría legislativa aritméticamente más «sencilla». ¿Por qué las comillas? Por que si bien la suma da más de 70 (y por lo tanto conforma una mayoría) las rencillas y agendas personalistas imposibilitan tal acuerdo.

Sospecho que Pachakutik e ID jugaron a «pedir demasiado» tanto de la RC como de CREO, y facilitaron el acercamiento entre fuerzas que -hasta hace apenas 30 días- eran «enemigas mortales». Eso deja un mal sabor de boca, sin duda.

Pero es quizá la decisión más responsable con el país.

El acuerdo (si se da) no sería para viabilizar la agenda neoliberal. Sino solo para destrabar la conformación de autoridades y comisiones. Misma que se dará CON O SIN nuestro consentimiento. Dado ese hecho, ¿no conviene más estar en la legítima disputa por el poder que autoaislarse?

El bloque de RC se debe al 32% del país. Y es su responsabilidad maximizar su influencia en la próxima Asamblea, para defender los intereses de ese 32% del modo más eficaz posible. No se defiende nada cerrando los ojos, tapándose las orejas y metiendo la cabeza debajo de la tierra.

Ahora bien, no duden que Pachakutik e ID harán todo por romper tal preacuerdo para no quedarse sin pan ni pedazo. Ellos bajarán su «precio» tanto cuanto sea necesario.

De su lado, la prensa está maximizando el coso político de este acuerdo para Lasso. Así que nada está dicho.

Mañana (hoy) se sabrá qué intereses primaron. Y luego de «recojer sus muertos y heridos», se dará por concluida la tregua y cada bloque retornará a su trinchera. Recién ahí tendremos que pensar en la conformación de una mayoría legislativa que le haga frente a la embestida neoliberal.

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