Sectores culturales azuayos protestan por maltrato del centralismo

Martín Sánchez, presidente de la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay resume los motivos de la protesta, le acompañan Diego Calle, Tamara Landívar y Flor María Salazar.

 

La “desacertada” posición del presidente nacional de la Casa de la Cultura, Camilo Restrepo, respecto a las crecientes necesidades del núcleo del Azuay precipitó el rechazo generalizado de los diferentes sectores de Cuenca y la provincia cuyos representantes se reunieron días atrás para oficializar el Manifiesto por la Defensa de los Derechos Culturales de la Provincia del Azuay.

En la mencionada cita el presidente del núcleo azuayo, Martín Sánchez, efectuó un resumen de los motivos por los cuales los sectores culturales de la provincia elevan su voz de protesta.

Cuenca ha sido siempre un polo de desarrollo y la que mayores impuestos recauda en el país, ocupa el tercer lugar,  pese a que su densidad poblacional no es alta.  En los temas culturales Cuenca también ha sido considerada la ciudad más importante, por ello resulta muy decepcionante constatar la permanente postergación por parte de los poderes centrales, dijo.

Señaló que en agosto de 2018 se efectuó un diagnóstico real del núcleo azuayo, con datos que “se encontraban en las sombras”. El 48% del presupuesto nacional de la institución se queda en la sede nacional Quito, a lo que se suma cerca de un 7% del núcleo de Pichincha, es decir en la capital se maneja el 55% del presupuesto.

Al núcleo del Azuay llega más o menos el 4%, es decir menos de 700.000 dólares, para las acciones culturales de una provincia que bordea los 850.000 habitantes. Tomando en cuenta los parámetros de distribución constantes en la normativa legal nacional, se verifica que al Azuay se le perjudica anualmente en aproximadamente 250.000 dólares, por los periodos 2017, 2018 y 2019, aseveró Sánchez.

Añadió que el presidente Restrepo, “simplemente decidió desconocer el reglamento, eso está sentando en el acta de 21 de julio de 2017, pero desconocer el reglamento porque esté o no de acuerdo o porque considere que puede ser un ataque a su gestión, no hace que ese reglamento deje de estar vigente”.

Además el presidente duplicó funciones institucionales al crear el núcleo de Pichincha  con 31 partidas que consumen cerca de un millón de dólares del presupuesto de los núcleos provinciales, “es decir, no se cumple la ley”  y se reduce el presupuesto de los núcleos para crear una nueva institución en Quito, “pese a que la Ley Orgánica manda lo contrario”, sostuvo Sánchez.

Por otro lado “encontramos” que de los fondos de la institución, 200.000 dólares anuales se le entrega a una fundación privada, el ballet Jachigua, cuando a Azuay se le destina menos de 80.000 dólares para fomento; a eso hay que sumar 2 millones de dólares para el Ballet Nacional y cerca de 300.000 dólares distribuidos en la Camerata y el Teatro Ensayo, sin tomar en cuenta que “cuando una institución cultural tiene  sus propios activos artísticos, lo único que hace es una competencia desleal”.

En cuanto al personal, el funcionario precisó que se contabiliza más o menos 600 empleados: 300 en la sede nacional, 31 en el núcleo de Pichincha, 21 en Azuay, distribuyéndose cerca de 250 en el resto del país.

Para el presente año se aprobó  la creación de 88 nuevas partidas a través del Ministerio del Trabajo, pero 48 se quedan en Quito, Azuay peleaba por 6 y le están reduciendo a 4 para financiar a la capital.

Lo que derramó el vaso. En la Junta Plenaria del 16 de abril Camilo Restrepo expresó que el proyecto de remodelación de los edificios del núcleo Azuay es un atentado a los fondos provinciales, una falta de solidaridad, que es descabellado querer remodelar un edificio que se cae a pedazos, protestó Martí  Sánchez.

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