¡Se acabó el paro!

Del muro de Caty León Galarza

Así dicen. A mí me queda un sabor más agrio que dulce. Y hasta amargo. Varios muertos, niños y niñas asfixiados en San Miguel del Común, personas desaparecidas. Los logros sociales, razón del levantamiento popular, son más bien parcos.

¿Creerle al gobierno? Jamás. Lasso es un fantoche, no es capaz de dar la cara en el espacio público y se burla de todos. Carece de capacidad para procesar los conflictos. Traiciona a todos. Se burla y se traiciona a sí mismo: eso debe ser la postverdad…

Hemos visto la mueca horrenda del racismo y el fascismo. Ojalá sea cierto que ese gobierno y ese estado están en terapia intensiva…

¿Qué espero de este «armisticio»? Que no sea una capitulación. Que los movimientos indígena, campesino, negro y montubio descansen con los ojos bien abiertos. Que todos los sectores involucrados en la movilización (mujeres, estudiantes, trabajadores) se conviertan en los verdaderos garantes del cumplimiento de los acuerdos.

En un estado laico las Iglesias y sus jerarquías no deben ser garantes del contrato social, sobre todo porque parece que el pueblo y su libertad no son para ellos una prioridad.

¿Había que parar? Si. Todos los sectores sociales están agotados. Las familias de los caídos (cinco protestantes y un militar abatido en dudosas circunstancias) tienen derecho a llorar a sus muertos en paz, los heridos a sanar sin sobresaltos.

Hay que conseguir que los ministros Lara y Carrillo vayan a juicio político y que nunca más vuelvan a la gestión gubernamental, ellos son los causantes de la sangre derramada. Que las ochenta voluntades que aprobaron la destitución de Guillermo Lasso interpelen a estos asesinos. Ahí para ver quién es quien.

Que el ministro Cueva se vaya a su casa, antes de que su cicatería y obsecuencia al FMI acaben con el país.

Que la juventud continúe movilizada y creativa, que todos y todas volvamos a acumular fuerza anímica y organizativa. Porque hay que seguir de pie, en pos de la nueva ciudadanía ¡HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE!

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