Sabaté, Queirolo, Doumet y el querido presidente Moreno

 

Por Matías Dávila (BocaFloja)

Hoy es domingo y son las 6 y 48 de la mañana. Me desperté con ganas de hacer un pequeño resumen, no solo de lo que ha pasado en la semana, sino de algunas cosas de las que me río para no parecer amargado, en las gentiles invitaciones -a tomar café con chigüiles- a las que eventualmente asisto.

Empecemos por algo de lo que no había escrito aún pero que se presta no solo para un artículo sino también para un libro: “Me dueles Ecuador” by Rosanna Queirolo.

Debo ser honesto, había escuchado mil veces el nombre de Rosanna Queirolo pero no la ubicaba físicamente. Lo mismo me pasaba con Marian Sabaté. Y de hecho me pasa -hoy a las 7 y dos de la madrugada del domingo- con el 98.4% de la crema y nata del jet set nacional e internacional.

Cuando matan a Efraín Ruales, gran parte del Ecuador se conmueve profundamente. Muchos lloran y expresan su indignación en redes sociales. Y eso no está mal, claro que no. Lo curioso fue que en ese mismo mes, antes del asesinato de Efraín, habían muerto de forma violenta más de 40 personas de las que ese mismo Ecuador de las redes sociales, no se dolió, de las que no posteó, de las que no lloró y de las que no le importó.

Pero ese es otro tema. Cada uno sufre a su manera. Rosanna Queirolo, por ejemplo, por la gran indignación que sentía por lo sucedido, le dedicó una ronda de sus ejercicios, con el “jashtac” me dueles Ecuador. Acto seguido un panadero se tomó una selfie haciendo pan y posteó: “a mi también me dueles Ecuador”. Luego un vulcanizador reencauchando, luego un estilista aplicando queratina, luego un muchacho montando patineta, luego un gordito desayunando… y así.

¿Qué le quisieron decir a Queirolo? Tal vez lo que le QUISIMOS decir, aunque yo no publiqué nada, fue que su realidad está a años luz de la nuestra. Poco a poco vamos entendiendo a lo que se refería el abogado de la pareja de Salcedo cuando decía que “ella vive otra realidad”. ¡Sin duda es así! Rosanna Queirolo también vive otra realidad.

El lunes se conmemoraban los 22 años del Feriado Bancario (en mayúsculas). En este tiempo he escuchado a muchos decir que si gana Arauz nos convertiremos en otra Venezuela y que no lo tomemos a la ligera porque no sabemos lo que eso significa. Vi un meme grotesco que decía: “Vayan comprando su caja de chupetes para que puedan salir del país a venderlos en las esquinas del Perú, porque si gana Arauz eso es lo que tendremos”. ¡Qué miedo! “Ventajosamente” muchos ya lo vivimos. En el Feriado Bancario (en mayúsculas), 3 millones de compatriotas compraron la cajita de chupetes para venderlas en España, Italia y EEUU, gracias a que a todo el Ecuador nos tocó pagar 7 mil millones de dólares para salvar a los bancos… y ni un gracias. Más bien hoy te cobran 1 dólar por sacar tu propia plata del cajero automático. Que gratitud tan extraña esta la de los banqueros.

Pero el lunes también fue el Día de la Mujer. Marian Sabaté aprovechó para tomarse una foto en calzón para decirle al mundo… para decirle al mundo… para decirle al mundo algo que yo por lo menos no entendí. Se pintó palabras como “débil”, “puta” y otras y salió en calzón. Digamos que también “me dueles Ecuador”… Es que no puedo hacer la relación entre los improperios que reciben a diario las mujeres y una Sabaté en calzón. No logré hacer click entre la señora casi desnuda y las palabras. Mil disculpas.

Luego aparece un muchachito que se llama Salomón Doumet quien, conjuntamente con su novia, le cuentan al Ecuador en redes sociales que ya se vacunaron y que “desvacunada no hay”. Desde que se puso de moda el restregarnos el poder en la cara, estas cosas pasan y hasta hay gente que las celebra.

Recordemos a Abraham Muñoz, el entrenador de Daniel Salcedo, quien no solo nos vendía por redes sociales las medicinas del IESS (que nadie entiende cómo llegaron a sus manos), sino que además nos mostraba sus ganancias.

Recordemos a Ximena Abarca, la científica que se hizo cargo de la Secretaría de Salud del Municipio. Una mujer de tercera edad que está con prisión preventiva y a la que se le negó el recurso de habeas corpus, mientras que Jacobo Bucaram, un muchacho sano y fuerte, va a cumplir su pena en la sala de su casa viendo Netflix, comiendo canguil y tomando cerveza.

Volviendo a Doumet, la Fiscalía ya ha empezado una investigación de este hecho por “ejercicio ilegal de la profesión”… ojo, solo con los “vacunadores” de Doumet y su novia, no con los vacunadores de la lista VIP, ni con los vacunados VIP… Con ellos no hay problema mientras no nos restrieguen sus privilegios en Tik Tok. Habría que preguntarle a la Fiscalía si las investigaciones proceden solo en el caso de publicar los privilegios en Tik Tok, o también uno es investigado si publica la misma información en Facebook o en Instagram… tal vez ahí no sea tan grave, quien sabe.

Y termino este resumen siendo las 7 y 45, con algo que me ha causado sorpresa. El presidente Fernández de Argentina en una entrevista dice que él no es Lenin Moreno. Lo dice porque el periodista comenta que la gente pensaba que él (Alberto Fernández), al asumir la presidencia, se independizaría de Cristina Fernández. Pues bien, esto le ha dolido al buen Lenin.

El presidente Moreno llegó al poder por votación popular. La gente no votó por el buen Lenin -solamente-. Votó por continuar con la línea del gobierno del presidente Correa. Independientemente de si te gusta o no esa idea, eso fue lo que la gente decidió en las elecciones. Pero el buen Lenin se separó de esa línea, dio un giro de timón de 180 grados y archivó su plan de gobierno y sus promesas de campaña con las que había ganado, para decirnos entre líneas que él hará lo que le de la regalada gana. Para el buen Lenin, la palabra no vale mucho y eso se ha visto en estos años.

Tendría que ser tonto el que diga que este es un gobierno de izquierda: ¡no lo es!. El buen Lenin y su gobierno son de izquierda, tanto como el Pan de Ambato es de Quito. Pero como no tiene muchos argumentos para sostener sus contradicciones, el buen Lenin publica esto:

«A propósito de la gavilla de mafiosos internacionales que actúan sincronizados…», y adjuntó una frase del escritor Mark Twain: «Nunca discutas con un estúpido, te hará descender a su nivel y allí vencerá por experiencia».

Yo siendo usted Señor Presidente, y perdone por el atrevimiento de darle un consejo que no me ha pedido, no habría citado a Mark Twain para defenderme, sino que habría arremetido en contra del presidente Fernández con una furia más visceral y menos intelectualizada, tal vez utilizando una frase rebuscada de alguno de los episodios de Master Chef, con los que usted, querido Lenin, está más familiarizado.

Esto ha sido en resumen mi semana de reflexiones. Perdonarán la largura. Harán el favor de compartir que luego en la casa me dicen que de gana escribo gastando mi tiempo para que me lean tres pelagatos.

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