Primer Desfile Cultural Carnaval de Nuestros Ríos fue una explosión de alegría

La juventud desata su alegría en una primera demostración llamada a posicionarse en el calendario festivo de Cuenca

 

La juventud desata su alegría en una primera demostración llamada a posicionarse en el calendario festivo de Cuenca

Una explosión de colorido y alegría bajo una intensa y refrescante lluvia cubrió la tarde de este jueves 8 de febrero a miles de cuencanos que se volcaron a las aceras de la calle Bolívar para contagiarse con el entusiasmo del Primer Desfile Cultural “Carnaval de Nuestros Ríos”.

Trece unidades educativas, la parroquia Sinincay, los cantones de Oña, Nabón y San Fernando, las universidades de Cuenca y Politécnica Salesiana, la Universidad del Adulto Mayor, el Instituto Tecnológico Superior American College, el conservatorio superior José María Rodríguez, la estación radial 96.1, la Reinas de la Belleza, Pastelería Marcelito, la academia de baile La Conga, la banda de la Guardia Ciudadana y bandas de pueblo, asistieron a la primera convocatoria de la Asociación de Municipalidades del Azuay (AMA), el Comité Permanente de Festejos y el GAD Municipal de Cuenca.

La intérprete de música popular ecuatoriana, Ana Lucía Proaño, a bordo de carro alegórico, puso una nota muy especial al ambiente festivo con sus canciones.

Seis funcionarias lideradas por la vicealcaldesa Ruth Caldas activaron el multicolor desfile pensado para rescatar, difundir y potenciar las costumbres y tradiciones festivas ancestrales de las comunidades y pueblos del sur andino del Ecuador.

La intensa lluvia que hacia el lindero de las horas nocturnas mojó Cuenca, contrario a deslucir la jornada, encendió mucho más el entusiasmo de las representaciones y espectadores, emulando el tradicional carnaval cuencano caracterizado por la cultura del agua.

Luego de la festiva demostración, en horas de la noche se desarrolló el Jueves de Compadres, tradición ancestral que en los últimos años se ha convertido en la principal celebración que abre los clásicos carnavales de la morlaquía.

Las representaciones

Los bailes y danzas ancestrales andinos toman vida con la familia Vanegas, grupo de danza cuencano conformado por 40 miembros de  cuatro generaciones que llevan en la sangre el oficio de la danza, el teatro, folclore y varias otras representaciones. Es el único grupo familiar de Cuenca que pretende mantener y fortalecer las tradiciones en demostraciones públicas.

Como en varias otras ocasiones, las Cholas Cuencanas gigantes, del instituto Sudamericano, lucieron su “andar” por el centro de la ciudad, demostrando la creatividad de los jóvenes estudiantes.

Recordando las grandes jornadas de sus ápocas, los integrantes de la Universidad del Adulto Mayor mantienen su presencia activa en la vida cultural de la ciudad. El carnaval cuencano era la oportunidad para hacer nuevos amigos, la oportunidad para acercarse a las chicas guapas del barrio, nadie impedía que accedieran como una muestra franca de hospitalidad.

Los estudiantes de la Academia de Baile Conga salieron de sus espacios de aprendizaje y prácticas para unirse a la celebración de la cuencanía, demostrando sus progresos en una rama difícil del arte.

Con la representación de las Panaderitas de El Vado, los niños de la escuela José María Astudillo, de la parroquia Sinincay, actualizan la tradición de uno de los barrios más tradicionales de Cuenca.

El vado con sus grandes hornos de leña, donde se doraban las masas de harina de trigo  y maíz, ha sido fuente de inspiración de poetas, escritores y músicos, como el compositor Rafael Carpio Abada que dejó para la posteridad el pasacalle Panaderita de El Vado.

En este sitio surgieron figuras muy populares como la ‘niña lola’, ‘mama felicia’, ‘suquitas mateas’, ‘las ututas’, ‘luis cocolo’, entre otros personajes que pusieron también su historia.

Las Reinas de la Belleza no quisieron quedarse al margen de la fiesta y a bordo de vehículos clásicos saludaron a los espectadores.

Los alumnos del American College pusieron en representación la Diablada de Píllaro, celebración popular que ha crecido en la última década. Según cuenta la historia, en épocas coloniales los indígenas se disfrazaban de diablos en repudio a las prédicas sacerdotales y al maltrato físico, psicológico, económico y moral que recibían de los españoles.

Desafiando el temporal, las jóvenes cuencanas ponen en evidencia su energía y entusiasmo en la apertura de las carnestolendas de la urbe cuencana.

 

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