Prefectura del Azuay apoya la apuesta a la producción lechera en Palmas

Parte de los equipos implementados por la Prefectura del Azuay a través de la Dirección de Desarrollo Económico.

 

Pese a que la provincia del Azuay tiene un considerable potencial lechero, buena parte de la producción no se ubica ni siquiera en el terreno de los pequeños productores sino en el ámbito de la economía marginal de los campesinos, con menos de 100 litros, dos o tres vacas que en varias ocasiones se venden por las urgencias económicas.

En este contexto el Gobierno Provincial del Azuay impulsa la organización comunitaria y cooperativista como una forma de romper el individualismo, el monopolio del suelo con prácticas precarias o la dependencia exagerada de las grandes corporaciones económicas.

Un ejemplo de ello es el apoyo a la Asociación de Productores Lácteos (ASOPROLAC) de la parroquia Palmas, cantón Sevilla de Oro, donde se mejoró la tecnología de enfriamiento así como se incrementó la capacidad de almacenamiento en el centro de acopio.

La asociación  está activa desde 2015, con la participación de 13 socios que recolectan la leche de unos 150 productores del sector. Cuenta con el respaldo directo del Gobierno Parroquial que puso a disposición del proyecto, así como de otros pequeños productores, un técnico que les acompaña en forma permanente.

Mediante una inversión cercana a los 20.000 dólares, la Prefectura del Azuay, a través de su Dirección de Desarrollo Económico, fortaleció el proyecto con la instalación de un nuevo tanque de almacenamiento con capacidad de 5.000 litros diarios, un lactoescaner, recipientes de recolección e implementos de laboratorio. Con ello la capacidad de acopio de ASOPROLAC se incrementó a 9.000 ó 10.000 litros diarios.

Pero ahora el problema viene de la mano de las pocas facilidades de comercialización y de los bajos precios a los que deben someterse los productores.

Julio Ortiz, presidente del Gobierno Parroquial de Palmas, indicó que de lunes a viernes entregan el lácteo a 37 centavos por litro, los fines de semana a 20 centavos, costos que no se equiparan con los gastos de producción. En este sentido se busca fortalecer la asociatividad con las instituciones públicas y privadas.

Parte de la leche que no se puede entregar se utiliza por el momento para la producción de quesillo y queso, existiendo la expectativa de implementar en los años siguientes una fábrica de derivados, con su propia marca.

Según Ortiz, Palmas cuenta con 2.600 habitantes, unas 1.200 familias, la mayoría relacionada con la producción lechera.

Señaló que en determinadas ocasiones las fábricas procesadoras que cogen la leche, devuelven parte del producto, como en estos días que han retornado  entre 2.000 y 3.000 litros, ocasionando pérdidas a los pequeños productores, porque no tienen otros mercados.

Julio Ortiz, presidente del Gobierno Parroquial de Palmas.

De esta forma, la asociación busca los mecanismos que faciliten donar la leche devuelta o convertirla en derivados antes que botarla

Así, las expectativas se multiplican en la empresa Lact Jubones, pensando en la dinamización de un mercado más grande, diversificado y seguro.

En el transcurso del diálogo, el personero parroquial proporcionó un dato satisfactorio, y es que contradictoriamente a lo que se podría haber esperado, durante el pico más alto de la pandemia, se obtuvieron los mejores resultados económicos, el precio del litro subió a 40 centavos y nunca dejó de entregarse a los consumidores, pero ahora nuevamente está retornando la distorsión en la comercialización.

Una parroquia altamente lechera

De acuerdo a Federico Guzmán, director de Desarrollo Económico de la Prefectura, Palmas es una parroquia netamente ganadera, los pocos cultivos agrícolas son únicamente para la subsistencia.

En este contexto se ha pensado en resolver no problemas puntuales sino integrales, para ello se apunta a la implementación de una planta de derivados que genere también  mano de obra y nuevas formas de comercialización, con utilidades justas y equitativas, dado que al momento se entrega el litro hasta en 20 centavos cuando en las tiendas la funda se obtiene hasta en un dólar o más.

Es importante aprovechar el potencial lechero que tiene Ecuador tanto en cantidad como en calidad, dijo Guzmán.

De acuerdo a varios expertos, la capacidad diaria de producción supera los 5’200.000 litros, de los cuales el 50% va al mercado formal, el 20% se queda en las fincas y el resto se mueve en los mercados informales, generando ingresos anuales por aproximadamente 1.400 millones de dólares.

Estas cifras son positivas y deben motivar a los productores a mejorar los procesos, pero se necesita el apoyo de los gobiernos, regulando los mercados, sobre todo las importaciones a través de tratados de libre comercio que destruyen las economías locales.

Por ejemplo, en la actualidad la Unión Europea puede colocar hasta 1.000 toneladas de leche en Ecuador al año, 400 de leche en polvo y 600 toneladas de leche semideshidratada, puntualizó el funcionario.

Precisó que Azuay es la tercera provincia en el país en capacidad lechera, supera los 500.000 litros diarios, un 40% o un 50% son colocados en empresas como Nutrileche o Parmalat, el resto se va para el Guayas y otras provincias, ya sea en líquido o derivados, pero lamentablemente dentro del mercado informal que manipula los precios para los productores.

El interés de la Prefectura es construir una red de centros de acopio y luego ir anclando a esos centros pequeñas industrias para el procesamiento, apertura de mercados y generación de empleo, subrayó.

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