¿Por qué una ley podría convertir a Ecuador en un actor clave para ampliar la zona de influencia de EE.UU. en América Latina?

Imagen ilustrativa tomada de RT.

La iniciativa, aprobada por una comisión del Senado de EE.UU., (muy escasamente difundida en Ecuador y que data de marzo de 2022) traza una estrategia para el fortalecimiento de la cooperación entre ambos países, que incluye el combate a la «influencia extranjera negativa».

La Comisión de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense aprobó, por unanimidad, el proyecto de Ley de Asociación Estratégica Ecuador-EE.UU. 2022, que fue presentado por senadores demócratas y republicanos, publicó la cadena RT el jueves 24 de marzo .

El proyecto es una iniciativa de Bob Menéndez, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, así como de los senadores republicanos Jim Risch y Marco Rubio y del demócrata Tim Kaine.

Desde Ecuador expresaron sus satisfacción por la aprobación en esa comisión de la iniciativa legislativa, con lo cual ahora el proyecto pasará al pleno del Senado y, de ser aprobado en esa instancia, el mandatario estadounidense, Joe Biden, podría promulgarlo como ley.

«Es la primera vez que una propuesta legislativa (del Senado de EE.UU.) se enfoca exclusivamente en las relaciones con Ecuador y reconoce al país como un socio democrático y estratégico clave en América Latina para EE.UU.», dice un comunicado de la Cancillería ecuatoriana.

En el texto, el Gobierno de Ecuador agradece a los ponentes de la ley y a todos los integrantes del Comité de Relaciones Exteriores del Senado por «impulsar esta legislación».

«Interés mutuo»

De acuerdo con la Cancillería ecuatoriana, este proyecto de ley traza una estrategia para el fortalecimiento de la cooperación entre EE.UU. y Ecuador en temas de «interés mutuo».

Esos temas abarcan «el fortalecimiento de las instituciones democráticas», «la promoción del crecimiento económico inclusivo», «iniciativas de conservación del medio ambiente» y permitirá expandir «las capacidades para enfrentar la corrupción, el crimen y la inseguridad».

En el documento, se plantean algunas acciones para lograr esos objetivos. Por ejemplo, en relación con facilitar los vínculos económicos y comerciales, el proyecto propone, entre otras cosas, apoyar «los esfuerzos» del Gobierno de Ecuador para «promover un entorno empresarial más abierto, transparente y competitivo».

En cuanto a promover el desarrollo económico inclusivo, nombran algunas acciones como «facilitar un mayor acceso a financiamiento público y privado, inversiones de capital, subvenciones y análisis de mercado para pequeñas y medianas empresas»; y también brindar asistencia técnica a los gobiernos locales para formular y promulgar planes de desarrollo local que inviertan en las comunidades indígenas y afroecuatorianas.

Sobre el eje de la gobernanza democrática, la cooperación llegaría a través del apoyo a «los esfuerzos de las organizaciones de la sociedad civil y los medios independientes», así como las medidas para mejorar la capacidad de las instituciones gubernamentales.

La «influencia extranjera maligna»

Mediante una nota de prensa, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense confirma esos objetivos, pero le suma que la iniciativa también busca ampliar las capacidades para confrontar la «influencia extranjera maligna».

En el documento, sus promotores indican que el fortalecimiento de la asociación entre Washington y Ecuador presenta una oportunidad para «promover los intereses fundamentales de seguridad nacional de EE.UU.» y «trabajar con otros socios democráticos para mantener un Hemisferio Occidental próspero, políticamente estable y democrático que sea resistente a la influencia extranjera maligna».

Las acciones para el combate a esa «influencia extranjera negativa» están junto a las de la lucha contra las economías ilícitas y la corrupción.

Al respecto, el proyecto plantea «brindar asistencia técnica y apoyo» a unidades especializadas dentro de la Fiscalía General de Ecuador, así como a jueces y defensores del pueblo; fortalecer la asistencia bilateral y el apoyo complementario a través de mecanismos anticorrupción multilaterales; así como proporcionar asistencia técnica y apoyo material (incluidos, según corresponda, radares, embarcaciones y equipos de comunicaciones) a unidades de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas ecuatorianas.

También proponen brindar asistencia técnica para abordar los desafíos relacionados con el sistema penitenciario y correccional de Ecuador, actualmente en crisis.

A esto se suma mejorar la capacidad institucional y las capacidades técnicas de las instituciones de defensa y seguridad de Ecuador «para llevar a cabo misiones de seguridad nacional o regional», incluso a través de la cooperación bilateral y multilateral regular, el financiamiento militar extranjero, la educación militar internacional y los programas de capacitación, de conformidad con las leyes y regulaciones ecuatorianas aplicables.

«Nos motiva mucho»

Menendez dijo estar «orgulloso» de que el comité que dirige «hable con una sola voz» en apoyo al camino que se han trazado para el futuro de la asociación entre EE.UU. y Ecuador.

El senador considera que «en los últimos cinco años», cuando Ecuador ha dado un giro a la derecha en el Gobierno, el país «ha emergido como un modelo en América Latina y el Caribe por sus esfuerzos continuos para fortalecer la gobernabilidad democrática y los derechos humanos, promover un crecimiento económico inclusivo que beneficie a todos sus ciudadanos y tomar medidas para fortalecer la seguridad, el Estado de derecho y la protección del medio ambiente».

Señaló que esta legislación contribuirá en gran medida a «garantizar que EE.UU. fortalezca su compromiso diplomático con Ecuador en función de esa nueva realidad».

El mes pasado, Menendez estuvo junto al presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, en una conferencia de prensa virtual en la que hablaron de este proyecto de ley.

Entonces, el mandatario ecuatoriano dijo: «Nos motiva mucho que el país vuelva a ser visto como un socio confiable y responsable».

También sostuvo que «es imprescindible» contar con un mayor apoyo por parte de EE.UU. para garantizar el éxito en la lucha que lleva adelante «de forma frontal e indeclinable» su gobierno contra el crimen organizado transnacional.

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