Pésima calidad de los servicios judiciales requiere enmiendas urgentes

Las fastidiosas colas y los interminables tiempos de espera provocan traumantes niveles de malestar en los usuarios cuando con la era de la digitalización esto debería ser parte de un relato de ficción.

Tomando en cuenta la multiplicación de quejas de los usuarios de los servicios judiciales debido a la pésima calidad de la atención, el Observatorio Ciudadano de los Servicios Públicos dirigió una carta pública a las autoridades del Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ) a nivel nacional y local para que se revise y se revierta a la brevedad esta situación que perjudica seriamente a la ciudadanía.

En la misiva dirigida al director del CNJ del Azuay, César Zea, el coordinador del Observatorio, Agustín Guillén, señala que en los últimos tiempos el servicio de la administración de justicia ha desmejorado en niveles alarmantes, claro, hay que entender que no son tiempos normales, que la pandemia ha desbaratado muchas facilidades establecidas y que ahora priman estrictas medidas de bioseguridad.

Sin embargo, no es menos cierto que el desmedro del servicio judicial tiene relación directa con la disminución de servidores en áreas críticas de la atención al público y así se evidencia por ejemplo que los grupos de atención prioritaria son los más perjudicados.

El teletrabajo, los despachos, las audiencias, las coordinaciones deberían someterse a detenidas auditorías debido a los magros resultados de estos aspectos, añade Guillén.

Sostiene que el personal de contrato, pese a que no representa una carga alta en remuneraciones, ha disminuido en forma notable y eso ahonda la mala prestación de servicios.

Como una solución temporal mencionó la posibilidad de que el auditorio pueda servir para la adecuación de salas de audiencias.

Por otro lado, señala, la intensidad del trabajo que se realiza en el complejo judicial contrasta en gran medida de aquel que se desarrolla en la Corte Provincial, en el centro de la ciudad.

Mientras en el primero la afluencia de usuarios es muy elevada, en la Corte Provincial es mínima y entonces el trabajo del personal es muy relajado por lo que se debería pensar en una adecuada reasignación, “los ciudadanos somos los que con nuestros impuestos y sacrificio cargamos el peso de sus altas remuneraciones”.

Cuenca y Azuay requieren personal que trabaje con responsabilidad, convicción y atienda a los usuarios con calidad y calidez, enfatiza Guillén.

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