Pese a las restricciones el Niño Viajero encendió el fervor de los católicos cuencanos

El Niño Viajero recorre las calles del Centro Histórico de Cuenca.

Pese a las restricciones impuestas por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional, la caravana motorizada que sustituyó al tradicional Pase del Niño Viajero tuvo una nutrida participación en vehículos y a pie, al igual que un multitudinario apoyo del pueblo católico cuencano este viernes 24 de diciembre.

Delegaciones familiares, barriales, institucionales, asociaciones de comerciantes a bordo de carros alegóricos y también a pie, ataviadas con los más espectaculares y coloridos trajes recorrieron desde aproximadamente las 10h00 la larga ruta establecida para la demostración de fe.

Desde los balcones y portones de las casas patrimoniales, así como desde las veredas y parques, la multitud abrazada por el candente sol decembrino, pero más por su fe, saludaba el paso de la sagrada imagen del Niño, vestido con las mejores galas y escoltado por miembros de la Policía Nacional.

No pocas personas derramaban lágrimas quizás de emoción, otras de agradecimiento, talvez de dolor por la partida de sus seres queridos en la pandemia, o por otras tantas situaciones personales, mientras en algunos puntos del trayecto grupos de fieles repartían agua, chicha, panes y dulces a los participantes.

Un momento especialmente emotivo fue la llegada del Viajero a la Plaza de las Flores y su reingreso a la Iglesia de El Carmen en brazos de sus padrinos, los miembros de la Policía Nacional, y del arzobispo Marcos Pérez Caicedo, en medio de los aplausos del pueblo cuencano.

 

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