Otro caso de femicidio enluta al Azuay

Por Yaku Pérez Guartambel, prefecto del Azuay

El femicidio es el resultado final de una serie de comportamientos machistas que intentan imponer a las mujeres conductas que se consideran “apropiadas” para ellas. Se destaca en esta problemática una relación de poder.

Es el movimiento feminista latinoamericano el que logró que los asesinatos de mujeres motivados en el sexo de las víctimas sean denominados como femicidios.

En el ámbito penal el “femicidio” no puede ser tratado como una figura neutral. El femicidio es una forma de violencia extrema contra la mujer por el hecho de serlo o por su condición de género.

Pero el femicidio no es solo un problema jurídico, sino un problema que está asociado a causas políticas, sociales y culturales. Por este motivo su prevención y erradicación debe figurar de manera central en la agenda del Estado central y en las de los gobiernos autónomos descentralizados.

La Constitución de 2008 reconoce y garantiza a las personas el derecho a la integridad personal, que incluye la integridad física, psíquica, moral y sexual; y, una vida libre de violencia en el ámbito público y privado. Sin embargo, después de 12 años de aprobada la Constitución el derecho a una vida libre de violencia sigue siendo la prioridad de las mujeres ecuatorianas.

En efecto, la violencia contra las mujeres a lo largo de todos los ciclos de vida constituye uno de los más graves problemas estructurales del país, con repercusión en lo  económico, social, familiar, político y cultural.

La violencia contra las mujeres – y el femicidio como su manifestación más extrema – es expresión del control machista. En el Azuay, 7 de cada 10 mujeres viven violencia. Por tanto, los hombres tenemos que jugar un papel fundamental para transformar las condiciones que hacen posible la ocurrencia de este fenómeno.

Como Prefecto del Azuay hago un llamado a redoblar los esfuerzos de los GAD, las comunidades, las instituciones, las organizaciones sociales para:

  • Denunciar la violencia que ocurre en lo público y privado
  • Erradicar todas las formas de discriminación de nuestros entornos cotidianos (hogar, lugar de trabajo, centro de estudios, calle, plazas, etc.)
  • Luchar contra la desigualdad social
  • Acabar con las manifestaciones de la subordinación contra la mujer.

Juntos podemos construir una provincia libre de violencia.

Sé el primero en comentar en «Otro caso de femicidio enluta al Azuay»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*