No hay nepotismo en la Prefectura del Azuay, afirma Yaku Pérez.

Foto cortesía del Consejo provincial del Azuay.

Cuenca. – “No tengo un solo familiar que esté trabajando dentro de la prefectura o dentro de sus empresas. Las puertas están abiertas para que medios de comunicación y Contraloría, ingresen a la Prefectura del Azuay, revisen cada uno de los contratos del personal que labora en la institución, tengo la certeza de que no hemos incurrido en ningún delito, mucho menos en nepotismo”. Esa fue la respuesta del Prefecto de Azuay Yaku Pérez, frente a la denuncia de nepotismo en su administración.

La Ley orgánica de Servicio Público, en el Art. 6, prohíbe a toda autoridad nominadora, designar, nombrar, posesionar y/o contratar en la misma entidad, institución, organismo o persona jurídica, de las señaladas en el artículo 3 de esta Ley, a sus parientes comprendidos hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, a su cónyuge o con quien mantenga unión de hecho…”

La denuncia que aparece en medios, carece de veracidad. Ni los empleados, ni las personas que ocupan cargos de nivel jerárquico superior en la prefectura, están incursos en nepotismo, como erradamente se ha señalado.

En todos los casos, se trata de personas honorables, que vienen cumpliendo con responsabilidad su trabajo y que han sido contratadas en base a sus méritos.

Sobre las declaraciones de la Dra. Juana Narváez, quien cuestiona la meritocracia en la prefectura, es necesario informar que ella laboró en la entidad provincial, pero su rendimiento no fue satisfactorio, por lo que se tomó la decisión de agradecerle sus servicios. Además, ella pidió que se contrate en la institución a dos de sus familiares cercanos, petición que fue negada. Por lo tanto, su accionar está motivado por resentimientos personales.

En el caso de la Coordinadora de Logística, de quien se ha dicho que es cuñada del prefecto, antes de su ingreso a la institución, se elevó la consulta respectiva a la Procuraduría General del Estado, entidad que respondió con una resolución de la Corte Constitucional, donde se manifiesta que cuando uno de los cónyuges fallece, se rompe el vínculo político del sobreviviente, respecto de los familiares del fallecido. De modo que al fallecer la esposa del señor prefecto, se eliminaron también los vínculos con la familia de esta.

El Prefecto Yaku Pérez, aseguró que detrás de esta denuncia se esconden intereses políticos de quienes pretenden afectar una gestión que ha sido reconocida por muchos sectores de la provincia y el país. Con estas acciones no solo se intenta dañar al prefecto, sino a los colaboradores de la institución.

Además, recordó que fue él, quien al inicio de su gestión pidió a la Contraloría que realice un examen exhaustivo a su administración. Es más, en la actualidad un equipo de la Contraloría se encentra auditando la institución.

El prefecto de Azuay, ratifica su respeto a la libertad de expresión y garantiza total apertura al trabajo independiente de los medios de comunicación social. Sin embargo, hace votos porque esta noble misión de comunicar, se haga siempre contrastando la fuente y verificando la información.

Si habría nepotismo cualquier ciudadano podría acudir a la fiscalía y presentar la denuncia penal, es más, podría haber sido causal de destitución por nepotismo conforme mandan los artículos 7 y 8 de la LOSEP.

Y nadie lo ha hecho porque no hay familiares dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad.

Las personas aludidas, se reservan el derecho de acudir a instancias legales, para hacer prevalecer sus derechos constitucionales.

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