‘No a la base militar de EE.UU. en Gorgona’: Aumenta la presión sobre Petro en Colombia

Un militar supervisa una de las playas de la isla Gorgona. (Foto tomada de RT).

Ambientalistas, Comunidad científica y legisladores piden al presidente de Colombia echar atrás el polémico proyecto en la ‘Isla Ciencia’.

A menos de tres semanas de comenzar con la construcción del muelle que será parte de una base militar en Isla Gorgona, surgen cada vez más voces en contra de las obras financiadas con recursos de la Embajada de EE.UU.

La presión sobre el presidente crece. Al colectivo de activistas en defensa del medio ambiente y Comunidad científica, ahora se suman varios legisladores, entre los que destacan Piedad Córdoba, senadora por el Pacto Histórico, difundió la cadena RT este jueves 22 de diciembre.

Ya no solo se denuncia que la base militar atentaría contra la diversidad biológica, sino que socavaría la soberanía de la nación suramericana, convirtiendo a la isla en un eslabón más de la estrategia de seguridad de EE.UU. para asegurarse el dominio continental.

Por el control del Pacífico colombiano

La batalla para echar atrás la base militar que se pretende instalar en Isla Gorgona—con el financiamiento de la Embajada de EE.UU.— no se detiene.

Ambientalistas y Comunidad científica están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias; tocando todas las puertas, tanto de autoridades gubernamentales, como del aparato de justicia.

En entrevista con RT, Natalia Cardona, integrante del Comité por Gorgona, explica que el 30 de noviembre se presentó una Acción Popular ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, un recurso legal que busca salvaguardar un conjunto de derechos que serían vulnerados.

La abogada advierte que los proyectos de infraestructura que se planean llevar a cabo provocarían un daño irreversible a la diversidad biológica de Gorgona, también conocida como la ‘Isla Ciencia’, por la vasta actividad científica que se realiza en ella.

Personal militar realizando recorridos. (Foto tomada de RT).

Hay también una violación de la soberanía, de acuerdo con la Acción presentada, dado que son proyectos financiados por la Oficina Internacional de Asuntos Antinarcóticos y Procuración de Justicia de EE.UU. (INL, por sus siglas en inglés) y, por lo tanto, están sujetos al poder de otro Estado.

De acuerdo con información publicada por el Departamento de Estado norteamericano, el Gobierno de Joe Biden contempla además la compra de motores de barcos por un monto de 2,6 millones de dólares para mejorar la capacidad operativa de la Guardia costera en la isla.

Natalia Cardona sostiene que la intervención de EE.UU. en asuntos que solo competen a la nación suramericana es de larga data. Sin embargo, explica, esta injerencia alcanzó una escala sin precedentes a partir de la década de los 2000.

Como parte del ‘Plan Colombia’, recuerda la abogada, Washington suministró una gran cantidad de recursos para llevar adelante la denominada «guerra contra las drogas». Una guerra que, a la postre, fracasó.

Natalia Cardona destaca que la región del Pacífico colombiano es estratégica para EE.UU. Por tal razón es que, en esa zona, que abarca desde los mares de Panamá hasta Ecuador, Washington posee dos bases militares que son muy importantes.

Una se localiza en Tumaco y la otra en Bahía Málaga. «En ambas bases militares hay presencia de soldados estadounidenses, esto viola la Constitución, ellos no tienen derecho a invadir nuestro territorio», sentencia.

Cardona considera que las bases militares que EE.UU. mantiene en Colombia no han servido ni siquiera para alcanzar los objetivos que motivaron su instalación.

Asevera que, aunque hay un numeroso despliegue de Fuerzas Armadas, fragatas modernas de gran tamaño y se cuenta con sistemas tecnológicos muy avanzados, no se ha conseguido erradicar el tráfico de drogas.

Ahora se pretende insertar a Gorgona en esta misma estrategia de seguridad hemisférica. Para justificar la instalación de una base militar en la isla, además de la lucha contra el narcotráfico, se añaden otros objetivos como poner un alto a la pesca ilegal y la contaminación marítima.

Voces en contra dentro del Congreso

Piedad Córdoba, senadora por el Pacto Histórico, se pronunció a principios de diciembre en contra de toda injerencia de EE.UU. en Colombia, bien sea a través de la instalación de bases militares, bien sea a través del despliegue de sus Fuerzas Armadas.

El lunes 12 de diciembre, Córdoba fue un paso más allá. La senadora hizo pública una carta que había enviado al presidente, Gustavo Petro, en la que le pide cancelar los proyectos de infraestructura que se contemplan en la isla.

En el documento, Córdoba sostiene que la relevancia que EE.UU. le otorga a la región de la Cuenca del Pacífico se expresa a través del despliegue de la Cuarta Flota y el Comando Sur con la instalación de bases militares, entre ellas, la de la Isla Gorgona.

De concretarse las obras en Gorgona, alerta en su carta, se provocarían daños como los que hasta ahora se han documentado en Filipinas, Panamá y Puerto Rico, donde EE.UU. ha conseguido instalar bases militares.

Por otro lado, durante su participación en la Comisión de Ordenamiento Territorial, el pasado 14 de diciembre, Piedad Córdoba expuso su rechazo a la base militar en Gorgona. Fue la tercera de tres de sus proposiciones presentadas ese día.

«Estoy en desacuerdo totalmente con las bases militares, me parece que es una violación a la soberanía nacional, que además compromete no solamente la seguridad, sino que nos compromete a ejercer acciones que van en detrimento no solamente de Colombia, sino de toda la región».

La también excandidata presidencial advirtió que, de concluirse las obras en Gorgona, sería la novena base de EE.UU. en Colombia.

Sobre su carta enviada a Gustavo Petro, informó que no había obtenido respuesta y recordó que una de las promesas de campaña del hoy mandatario había sido la protección del medio ambiente.

«El ‘Gobierno del Cambio’ ha preconizado la defensa de la vida (…) esto (la base militar en Gorgona) no tiene ninguna relación con el discurso, con la narrativa, con el compromiso que ha hecho el señor presidente», sentenció.

Finalmente, la senadora por el Pacto-Histórico sugirió a los integrantes de la Comisión sesionar en Gorgona para, junto con el viceministro del Interior, resolver la ausencia de una autoridad civil en el Parque Nacional Natural: «Nos parece muy extraño que la isla esté al garete».

Córdoba no ha sido la única voz en el Congreso que se ha pronunciado en contra de la instalación de una nueva base militar de EE.UU. en Colombia. Andrea Padilla (senadora) y Juan Carlos Lozano (miembro de la Cámara de Representantes), también se oponen a este tipo de proyectos.

Lozano incluso solicitó la comparecencia de los titulares de los Ministerios del Interior, Medio Ambiente, Defensa y Relaciones Exteriores, entre otros altos funcionarios, no solo para que informen sobre el estado actual de las obras, sino para que den respuesta a varias de las inquietudes de los legisladores.

Sin pronunciamiento oficial

Hasta la fecha el Gobierno del presidente Gustavo Petro no ha emitido una postura oficial sobre las obras que se planean realizar en Isla Gorgona, proyectos que le fueron heredados de Gobiernos anteriores.

La única voz dentro de su Administración que ha dejado al descubierto su opinión es la vicepresidente de la República, Francia Márquez.

El autodenominado ‘Gobierno del Cambio’, mantiene sin cambios el calendario de lo que será la novena base militar de EE.UU. en Colombia. El próximo 10 de enero se dará inicio a la construcción de su muelle.

Sin embargo, su opinión no quedó expuesta porque ella haya tomado la iniciativa. A finales de noviembre, en un evento público realizado en Guapi (Cauca), varios ciudadanos gritaron consignas contra las obras.

«¡No queremos muelle en Gorgona, no queremos muelle en Gorgona!». Fue entonces cuando Márquez se vio obligada a pronunciarse.

«Yo tampoco quiero un muelle en Gorgona y acompaño la lucha de las comunidades (…) el desarrollo no puede ser a costa de la vida de la gente, de la Naturaleza, y del bienestar», respondió.

Pero más allá de esta declaración, Francia Márquez no ha hecho un pronunciamiento oficial. Ni a través de la página web de la Vicepresidencia ni a través de sus redes sociales.

Tampoco se ha hecho público que haya convocado una reunión con el presidente o con algunos integrantes del gabinete para hacer un replanteamiento de los proyectos de infraestructura, o por lo menos para abordar la polémica.

La postura de Francia Márquez sobre la construcción de una base militar en Isla Gorgona se reduce, hasta ahora, a una declaración informal que no se ha visto traducida en una acción de Gobierno.

Así las cosas, el autodenominado ‘Gobierno del Cambio’, mantiene sin cambios el calendario de lo que será la novena base militar de EE.UU. en Colombia. El próximo 10 de enero se dará inicio a la construcción de su muelle.

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