Niños y adolescentes protestan contra los abusos sexuales en el sistema educativo

El mensaje de los niños, niñas y adolescentes del sistema educativo es determinante.

El mensaje de los niños, niñas y adolescentes del sistema educativo es determinante.

“Las creencias no justifican la violencia”; “Mi cuerpo no se toca, mi cuerpo no se viola, mi cuerpo se respeta”; “Somos el presente, somos la esperanza”; “Los mayores que me tocan conmigo ya no van”, fueron consigna salidas de las miles de bocas de niños, niñas y adolescentes en una forma bien acompasada y con una fuerza inusitada. Los escolares y colegiales de varias unidades educativas de Cuenca se unieron este martes 29 de mayo en la marcha “Más Unidos Más Protegidos”, para protestar contra los abusos sexuales de los que se acusa al sacerdote César Cordero, así como a numerosos adultos.

El caso del religioso en mención se destapó en los días previos a las fiestas de fundación de Cuenca, el pasado 12 de abril, cuando una mayoría del Concejo Cantonal decidió otorgarle una de las preseas honoríficas, entonces el ciudadano Jorge Palacios, de 64 años de edad,  denunció a nivel nacional, a través de la estación televisiva Teleamazonas, que en su niñez fue abusado sexualmente por Cordero quien hasta hace poco regentaba centros educativos primarios, secundarios y una universidad, así como medios de comunicación en Cuenca y Azogues.

En los días posteriores se fueron revelando nuevas denuncias contra el mismo sacerdote, sumando hasta el momento cinco. En la marcha de protesta de esta mañana, el ciudadano Marcelo Alvarado, de 60 años, hizo público su caso.

Marcelo Alvarado (C) hizo pública su denuncia junto a familiares y amigos.

Soy una víctima más del cura, tenía 7 años cuando abusó de mi sexualmente, de ahí hasta los 10 años, entonces ya no me dejé. Estuve en la escuela Miguel Ortiz que se cambió de nombre a Arzobispo Serrano.

En mi época no había como denunciar y me callé todos estos 53 años de martirio, el cura me arruinó la vida, ahora pido que le excomulguen.

Estoy aquí para impedir que se repitan estos hechos abominables, para alertar a las madres de familia que no entreguen a sus niños a curas, pastores, padrastros, resumió Alvarado.

Doménica, de 12 años, consideró que es fundamental denunciar públicamente estos delitos pues  “hay muchas violaciones y violencia contra los niños y queremos que esto ya pare, ya no aguantamos la violencia contra los estudiantes, contra los menores de edad”. Si no se hacen públicas las denuncias, las protestas, estos hechos seguirán, sentenció.

En similar dirección se pronunció Tatiana Palacios, familiar de Jorge, quien abrió la caja en la que se comprimían los casos de agresión.  “Queremos alzar la voz y lograr que se haga justicia para las víctimas, esa será la mejor medida de prevención”, exclamó.

De acuerdo a Henry Calle, director zonal de Educación, la marcha fue un espacio para que las víctimas y sus familiares puedan expresarse. Nosotros como Ministerio de Educación estamos en la obligación legal y moral de sacudir a la sociedad para que entienda que la violencia sexual es un problema real que tiene que ser combatido en forma conjunta y decidida, impidiendo que estos abusos queden en el silencio y la impunidad por el miedo, dijo.

Señaló que el 2017 fue el año en el que se destaparon buena parte de los hechos de violencia sexual en el sistema educativo, lo que tiene que venir ahora es la concientización, la sensibilización y el relevo de una sociedad que muestra signos de enfermedad.

Añadió que los casos datan desde 2014, año desde que el Ministerio tiene los archivos y la información adecuada contra profesores, personal administrativo y conserjes, correspondiendo la mayor parte al Azuay, luego Morona Santiago y Cañar, provincias que integran la Zona 6 de Educación.

Precisó que en la zona se ejecutaron 44 destituciones de personal, 143 casos están judicializados, algunos de ellos que fueron archivados en años anteriores se están reaperturando a través del recurso extraordinario de revisión, los demás casos están entregados a la Fiscalía para que se sigan los procesos respectivos. Se hizo el acompañamiento a  Jorge Palacios en el proceso de judicialización.

Calle enfatizó que el hecho más importante para prevenir estos abusos es la educación sexual, en esa línea están en marcha las campañas Superhéroes y Superpadres, conjuntamente con la Agencia de las Naciones Unidas para la Infancia y la Familia (UNICEF) para prevenir esos riesgos.

Si no educamos en la casa, en la escuela, nos terminan educando personas erróneas, siendo  los niños los más vulnerables al no tener herramientas educativas adecuadas, sostuvo.

El llamado es claro, hay que romper el silencio para evitar cualquier impunidad.

El concejal Carlos Orellana llamó a los cuencanos a estar atentos y hacer valer los derechos de los niños y adolescentes para que ningún acto de violencia quede en la impunidad o se justifique.

Recordó que hay sanciones que van más allá de la ley y son las sanciones morales que tienen que estar presentes en la sociedad.

Precisó que el tema ha permitido destapar otras anomalías como la desarticulación y debilidad de la Junta Cantonal de Derechos que no ha dado las respuestas que Cuenca esperaba.

Sin un adecuado apoyo técnico, esa junta ha sido más bien un espacio para revictimizar a las personas que acuden en busca de soluciones a sus situaciones de violencia, aseguró.

En este sentido informó que los concejales han hecho un seguimiento y pedido al alcalde Marcelo Cabrera que dé todo el apoyo necesario para contar con los insumos técnicos y equipo humano solvente que permitan tener respuestas efectivas y los procesos no se archiven.

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