Multitudinaria respuesta de los cuencanos a los llamados por la paz

Los periodistas cuencanos exigen que las acciones de violencia no queden en la impunidad

Los periodistas cuencanos exigen que las acciones de violencia no queden en la impunidad

Con una multitudinaria presencia Cuenca respondió a la auto convocatoria de varios sectores que junto a los familiares, organizaciones de periodistas y amigos más cercanos a las personas asesinadas y secuestradas por el grupo narcoterrorista encabezado por alias Guacho, organizaron en todo el Ecuador la marcha “Por un país de paz”.

Las delegaciones de periodistas, organizaciones gremiales, instituciones públicas y privadas y la ciudadanía en general se concentraron en el Parque Calderón y marcharon por la calle Simón Bolívar hasta la plaza del Portal Artesanal, en la avenida Huayna Cápac.

Los convocantes a nivel nacional aclararon que “nuestra movilización no tiene tintes políticos, y no permitiremos que se pretenda aprovechar el dolor para confundir a la ciudadanía”.

A todos nos preocupa la paz, la seguridad nacional, pero el Gobierno aún nos debe respuestas, aún debe explicar las omisiones, las fallas cometidas por sus autoridades y las razones por las que el rescate de nuestros amigos no llegó a feliz término. Por eso esta manifestación es también una manera de pedirles cuentas, subrayaron.

Además la marcha expresó el clamor de paz de los ecuatorianos y reiteró su  solidaridad con todos los miembros de la Policía y las Fuerzas Armadas que están conteniendo la violencia en la zona de frontera y están luchando contra los grupos narcoterroristas.

También envió un mensaje de apoyo a los habitantes de Esmeraldas que enfrentan cara a cara la violencia. Muchas personas están siendo desplazadas por la inseguridad que imponen las mafias articuladas en torno al narcotráfico y otras actividades irregulares en distintas localidades de la provincia.

El arzobispo de Cuenca, monseñor Marcos Pérez Caicedo, envió el abrazo solidario a nuestros hermanos periodistas azuayos y de todo el país, y a los militares cuyos miembros han sido víctimas del narcoterrorismo.

Monseñor Marcos Pérez Caicedo (D) en el transcurso de la marcha.

Durante los últimos días hemos sufrido la durísima experiencia de la violencia y el terror en la frontera norte, estos acontecimientos constituyen una profunda herida a la paz, la fraternidad y la unidad de la Patria.

No podemos permanecer indiferentes ante esta realidad, las armas no pueden imponernos el terror, la destrucción y la muerte, por eso hoy, sin distinción de razas, partidos políticos, condición social o económica, alzamos nuestra vos para hacer llegar a los responsables de tanto mal, el grito, el dolor de nuestra ciudad y el país para que cese la violencia y los atropellos a los Derechos Humanos, expresó.

A quienes siembran la violencia les decimos que las personas asesinadas y secuestradas no son enemigos, son personas inocentes y honestas, los verdaderos enemigos son la injusticia, la miseria, las condiciones inhumanas en las que viven muchos hermanos en la frontera y en otras latitudes, la corrupción, el hambre, la violencia intrafamiliar, las drogas, exclamó el arzobispo.

Exhortó a los gobiernos de Ecuador y Colombia a crear y consolidar condiciones de vida más dignas, fraternas y justas, particularmente en la zona fronteriza, desarrollando fuentes de trabajo y políticas de bienestar social y reforzando los sistemas de seguridad.

La jornada se cerró con una Eucaristía concelebrada en la catedral La Inmaculada, en la que monseñor Pérez Caicedo resaltó las palabras del papa Francisco en el sentido de que la paz no es un producto industrial sino una construcción artesanal que día a día se la hace desde las familias con trabajo, vida, amor y cercanía.

 

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