Miserable justicia


Por  Xavier Lasso.

Lo siguiente, para completar la miseria de esta justicia, seguro será volver a pedirle a INTERPOL la captura de Rafael Correa. Otra vez la respuesta será no, por la única y obvia razón: no se meterán en temas políticos, porque lo actuado es esa política que ha elegido el atajo, que opta por las bajezas, como no se puede por la buenas, franca confrontación de ideas, debate inteligente y honesto, lo hacen por las malas, ese el germen de toda violencia. Basta leer lo que la Fiscal dice, con sangre en el ojo, con actitud de colonizada, al servicio de quienes han explotado, la han explotado. “Ecuador entero es el vencedor”, quién se ha creído ella, cómo se atreve a hablar en nombre de todos y todas.

Su discurso, seguramente aprendido desde las épocas del dictador  (Julio César) Trujillo, destila purito veneno, amante de esa pedagogía que incita, otra vez, a la violencia, porque es muy violento usar una instancia del Estado para despacharse con frases hechas, eslóganes de una política de viejo cuño, que cree, haciéndole el juego a los patrones, que lo único que cabe para la gente es la desesperanza.

Por supuesto también tendremos que resistir a los soldaditos, tipo Pallares, Artieda, que tienen tribuna abierta, que no es de ellos, los propietarios son los colonizados mayores, esos que se van afuera a recibir concretas instrucciones de lo que se debe repetir hasta el hartazgo: el pasado fue pura corrupción.

Debemos aprender a responder, no dejar palabra sin desarmar. Ya ha sido suficiente, han abusado de nuestra buena fe y, además, nos han creído tontos o cobardes. Esta es una hora de hornos y ya va siendo importante pensar que ni el Covid podrá detenernos.
Ellos se han tomado todo, no han dejado institución sin atropellar, las han asaltado.

Hoy ríen, mostrando sus dientecitos afilados, están borrachos, celebran, abren su champaña, quién sabe qué otras cosas más, se oye tanto ese ruido que de todas maneras deberá abrirse para darle paso a la cordura, a la buena política que se diseña pensando en la gente, para la gente.

Ese momento llegará, ese momento, al que tanto temen, no está tan lejos. Cada uno de sus candidatos es un desastre, sumándolos nos les alcanza para uno, ellos lo saben y por eso tiemblan al pensar en febrero, que para nosotros será carnaval de la alegría, porque cada voto llevará implícito la recuperación de la esperanza.

Romo, Roldán, Jarrín lo rodearon, no era difícil desaparecerlo, porque el torpe infeliz nunca supo qué hacer con el poder y, entregado a voraces intereses, él se contenta con las migas que le arrojan desde sus mesas. El infiltrado traidor contaba chistes, algún día veremos rodar otras lágrimas por sus mejillas.

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