Masacre a manifestantes de Guayaquil

Imagen ilustrativa tomada de Internet

3 de junio de 1959

Para 1959, cuando Camilo Ponce Enríquez llevaba ya tres años en el poder, el Ecuador vivía una crisis económica y social, producto de la baja en las exportaciones del banano. En medio del malestar, y a manera de antecedente, se produjo en la ciudad de Portoviejo una revuelta de conscriptos del Batallón Esmeraldas, debido a la indignación por el fallecimiento del recluta Pablo Antonio García Macías, oriundo de esa urbe y apreciado por la comunidad, que perdió la vida aparentemente en un «acto suicida» a causa de un disparo de arma de fuego.

La revuelta se dio porqué se conoció sobre el maltrato que se le habría sometido al soldado por parte del Capitán Galo Quevedo, quien de forma beligerante, asistió al sepelio del soldado. Los estudiantes y pueblo en general alzaron su voz de protesta a tal punto que asesinaron al Capitán Quevedo y lo arrastraron por las calles de la ciudad. Esta revuelta tuvo consecuencias con una represión brutal por parte de la guardia civil. La indignación fue nacional.

El 2 y 3 de junio de 1959, la población de Guayaquil se levantó en demanda de los derechos estudiantiles y por solidaridad con la lucha de la juventud de Portoviejo. La protesta, sin embargo, derivó episódicamente en acciones de vandalismo. La represión fue desmedida y eso enardeció al pueblo. El presidente Ponce dictó el 3 de junio de 1959 el decreto N.° 859 que ponía en vigencia la Ley Marcial, mediante la cual entregaba al ejército el cuidado del orden en el país. La represión se llevaría a cabo de manera cruenta, bajo la orden de “tirar a matar”, dejando un número indeterminado de muertos, estimado en varios centenares. Estos eventos políticos son desconocidos por las generaciones actuales de ecuatorianos.

Los historiadores con sus obras: Alfredo Pareja Diez Canseco «Ecuador Historia de la República»; y Pedro Saad Herrería «La Patria nuestra de cada día», dan cuenta aproximada de estos acontecimientos.
Pareja señala que, durante el 2 y 3 de junio hubo, por lo menos, 500 muertos, aunque el régimen reconoció solo 16 occisos y 89 heridos.

Fuente:
Nueva historia del Ecuador. Universidad Andina Simón Bolívar.
Artículo. Natalia Catalina León. Universidad de Cuenca.
El Telégrafo. 1 de junio de 2022

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