Manifiesto sobre el Patrimonio marca la hoja de ruta del Bicentenario

El calígrafo Gerardo Machado (3ro. I)y el arzobispo de Cuenca, Marcos Pérez, a nombre de las Madres Conceptas, recibieron la presea Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 

Caminamos hacia una nueva era juntos, uniendo nuestras mentes y manos, forjando otro comienzo para afrontar los desafíos que impone el día a día, expresó el alcalde de Cuenca, Pedro Palacios en la Sesión Solemne conmemorativa de los 20 años de declaratoria de Cuenca como Patrimonio Cultural de la Humanidad, el domingo 1 de diciembre.

En el acto se condecoró a la congregación religiosa de las Madres Conceptas por la conservación del monasterio de la Inmaculada Concepción, con cerca de 400 años de construcción histórica, representatividad cultural, arquitectónica así como en el ámbito de la gastronomía; y al calígrafo y director del Economuseo Municipal Casa del Sombrero, Gerardo Machado, por su contribución al quehacer cultural de Cuenca.

Hoy 20 años después de la declaratoria debemos reconocer que somos responsables de la herencia de un patrimonio que va más allá de la plaza, de la casa o el balcón, somos responsables de la herencia vernácula, de la tradición cultural, del tejido social que hacen de Cuenca una ciudad excepcional, resaltó Palacios en su manifiesto sobre el carácter patrimonial de Cuenca.

Los expertos reconocieron la belleza del Centro Histórico así como el intercambio de valores humanos, desarrollo económico, urbanismo y paisajismo, sobre todo en la zona del Barranco y su entorno montañoso, expresó.

Añadió que en la actualidad se trabaja por una Cuenca viva, con equipamientos culturales de calidad, como las casas recientemente restauradas; como la marea de sombreros de paja toquilla que el domingo pasó por la calle Rafael María Arízaga, en la Marcha por el Patrimonio, o la memoria histórica de personajes populares como Doña Mechita, Juana de Arcos, el Atacocos.

Pero también hay que enfrentar grandes retos como la fuerte presión económica sobre el patrimonio con la búsqueda individual de ganancias, el desconocimiento, la contaminación por parte del creciente parque automotor, vacíos en el marco jurídico; por ello se buscan mecanismos adecuados para la conservación, considerando que el patrimonio es un valor fundamental para el desarrollo de la ciudad, “la piedra angular de nuestra identidad como cuencanos”.

En este contexto, prosiguió el alcalde,  es fundamental contar con el Plan de Gestión de Áreas Históricas que permitirá la administración del Centro Histórico, El Ejido y Cristo Rey. El Plan Especial del Centro Históricos aprobado en mayo del presente año garantizará el ordenamiento territorial en la zona, el documento está en proceso de ajustes para vincularlo a las políticas, estrategias y acciones del Plan de Ordenamiento Territorial (PDOT). Con el Plan de Movilidad se motivará la movilidad alternativa y los desplazamientos a pie.

Autoridades presentes en el acto conmemorativo.

En 2020 se prevé la elaboración del Plan Especial para El Ejido, en convenio con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) y la Universidad del Azuay (UDA) mientras que el área de Cristo Rey es sometida al momento a un proceso de verificación de sus edificaciones patrimoniales.

En tal perspectiva se incrementó el ámbito de acción de la Dirección de Áreas Históricas y Patrimoniales para abarcar todas las categoría, este enfoque busca un mayor grado de especialización para la administración de los fondos patrimoniales.

Están listos diversos proyectos para los bienes inmuebles como el nuevo modelo de valoración de las edificaciones patrimoniales que serán identificadas con la placa Emblema Azul, se comenzará con las edificaciones vernáculas que son las de mayor vulnerabilidad frente al desarrollo.

En el ámbito del patrimonio arqueológico se cubrirá la necesidad de normas con políticas de conservación y salvaguardas en base al estado actual, éste será el primer régimen regulatorio a nivel del país.

Con la Unidad de Arqueología se da asesoramiento, acompañamiento técnico y respuesta a las necesidades del momento, como la guía para la restauración de una de las ventanas arqueológicas de la plaza San Francisco, dañada en las manifestaciones de octubre; se realiza el análisis de la primera planta eléctrica de Cuenca, en Yanuncay, previo a la implementación  del Parque del Arco.

En el eje de investigación se realizan estudios del Periodo Formativo del Austro ecuatoriano para ampliar el conocimiento sobre los grupos humanos que habitaron la zona entre los años 3.000 y 1.500 AC, esto con la cooperación de la Universidad de Yamagata, de Japón.

Para la conservación del patrimonio edificado se trabaja en la puesta en valor de los inmuebles de propiedad municipal, como las casas Vázquez y Ullauri, en la zona de San Francisco, para el funcionamiento de oficinas administrativas y un centro de desarrollo infantil.También se restaura la Casa de la Mujer.

El próximo año se iniciarán las obras de emergencia en la antigua escuela de los Hermanos Cristianos, frente al edificio del IESS, hasta contar con el proyecto integral para su restauración, en ese espacio funcionará la Red de Interpretación Patrimonial; otro proyecto de intervención se ejecutará en la Casa del Migrante; se continuará con la recuperación en el barrio El Vado de las casas Donoso y Rodríguez.

Mediante alianzas estratégicas se efectuará la rehabilitación del inmueble de la III Zona Militar, potencializando el carácter histórico del sector, allí funcionará el Museo de la Paz y la Libertad.

Otro eje de trabajo conjunto posibilitará la intervención en las zonas rurales, comenzando por la restauración de la antigua iglesia de Chocarsí, en la parroquia Nulti, una de las contadas muestras de la técnica del tapial.

El Cementerio Patrimonial se convertirá en un museo en el que la ciudad afirme la posición física y simbólica a través de expresiones de valor sentimental; la Fundación Municipal El Barranco prevé para el 2020 la intervención en el mercado Tres de Noviembre, la implementación de la Supermanzana en el Centro Histórico y la rehabilitación del Mirador de Turi.

De su parte, la Fundación Iluminar tiene en agenda la iluminación de edificios icónicos como la Catedral La Inmaculada en su segunda fase; las iglesias de Cristo Rey, San Francisco, San Alfonso y el orfanato Antonio Valdiviezo; en el sector rural se implementó la iluminación de las iglesias de Cumbe y Sinincay.

Parte de los concejales junto al condecorado Gerardo Machado.

En el orden financiero se plantea la eficiencia y la gestión de recursos locales, nacionales e internacionales.

En el ámbito legislativo se impulsará la actualización de las ordenanzas correspondientes que no guardan concordancia con la Constitución, el COOTAD y la Ley Orgánica de Cultura, para el efecto se formuló el borrador del Código de Ordenamiento Patrimonial del Cantón Cuenca.

Otro eje constituye el patrimonio documental, pieza esencial de la memoria colectiva de los pueblos y preservación de la identidad; la democratización y transparencia de la información complementará la conservación de los documentos históricos de la Municipalidad.

En este sentido se inició un plan de salvaguarda para la festividad religiosa del Corpus Cristi, una de las celebraciones más antiguas de la ciudad a la que se articulan los dulces producidos en sus inicios por las Madres Conceptas.

Un eje transversal es la investigación-difusión-educación del patrimonio bajo la convicción  de que “cuidamos mejor lo que conocemos”.

“No tenemos nada que temer ni ocultar, estamos para tomar las decisiones necesarias para el bienestar de Cuenca, su gente y su patrimonio”, subrayó Pedro Palacios en su manifiesto.

 

 

 

 

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