Los países de la UE se preparan para repartirse el gas que les queda

Ilustración de Sputniknews.

Europa se ha limitado a poner un embargo al suministro energético de Rusia porque aún no ha encontrado un sustituto para el gas ruso, pero el tema se está debatiendo activamente. Este escenario ya ha dado lugar a otro problema, los países de la UE discuten entre sí por el derecho a obtener ese recurso tan necesario.

Tras la operación especial de Rusia en Ucrania, Occidente expresó su rotunda intención de negarse a comprar el gas ruso y su plena predisposición para sustituirlo por otros proveedores, pero la lista de candidatos les resultó corta, escribe para Sputnik el articulista Vitaly Podvistki.

Argelia, Catar, EEUU, Azerbaiyán y Nigeria figuraban entre los posibles salvadores y parecía que Europa no tenía de qué preocuparse por encontrar un sustituto, aunque eso le costaría dinero extra en comparación con lo que pagarían por el gas ruso. La cuestión es que ahora no hay prácticamente nadie a quién quitarle el gas alternativo.

El primer salvador potencial es EEUU. Washington prometió a los europeos reunir 15.000 millones de metros cúbicos (bcm) a lo largo del año «para ayudar a sus socios». Sin embargo, el volumen de suministros «salvadores» previsto por los Estados Unidos llenaría solo en un 10% la cantidad de gas que requiere Europa.

La segunda opción era Catar. En Doha se mostraron encantados de que la UE se acercara a ellos, pero al final de las negociaciones se encogieron de hombros porque la totalidad de los 178 bcm de GNL producidos por este país ya está reservada para sus clientes y solo es posible aumentar la producción si se construyen nuevas capacidades industriales, lo que requiere cerca de 30.000 millones de dólares de inversión y varios años para su construcción.

Incluso el ministro de Economía de Alemania, Robert Habek, visitó Doha y se reunió con los altos funcionarios responsables de esta esfera, aunque regresó a Berlín sin una solución al problema del suministro de gas. Esto causó preocupación a sus colegas de Francia, Bélgica, Países Bajos y Polonia, Estados que reciben GNL de Catar porque se dieron cuenta de que la participación alemana en las compras de gas del país árabe solo podía producirse a costa de los suministros adquiridos por cada uno de los cuatro países mencionados.

El tercer candidato de Europa era Argelia. No hace mucho, España anunció la necesidad de rehabilitar el proyecto MidCat, enterrado hace tres años, para llevar gas argelino (7 bcm/año) desde Barcelona a Francia y Alemania. Además, Italia declaró sus intenciones de recibir de Argelia, a través del gasoducto TransMed/Enrico Mattei, 9.000 millones de metros cúbicos de gas adicionales al año. Aunque Italia debería sustituir el gas ruso por 29.000 millones de metros cúbicos al año.

El país africano produce 22.000 millones de metros cúbicos al año, de los cuales 13.000 millones van a España. El resto se destina a sus propias necesidades y, además, a Francia e Italia. Argelia podrá aumentar su producción, pero al igual que Catar primero necesita invertir en un nuevo proyecto de planta de GNL y varios años de construcción de nuevas instalaciones.

Además, Argelia tiene que plantearse seriamente con quién trabajar para suministrar sus volúmenes existentes para mantener el statu quo o quitarle alguna parte para transferirla a otro. El mismo director general de la principal empresa petrolera y gasística del país Sonatrach, Tawfiq Hakkar, ha declarado que Argelia no está en condiciones de vender a Europa las cantidades que Rusia le suministra.

Según cita Vzglyad, los acuerdos con los dirigentes de la UE indican que Argelia no tiene posibilidad legal de comerciar con gas directamente con ningún país europeo y que todas las cuestiones deben resolverse únicamente a través de Bruselas.

Mientras tanto, Francia, España y Portugal se disputan quién puede sacar más gas natural de Nigeria, cuyas reservas probadas son de 5,5 billones de metros cúbicos, aunque no hay suficientes infraestructuras para satisfacer las crecientes necesidades de los tres países europeos. Es por eso que cada país está negociando en privado con Nigeria en busca de aumentar una tajada a costa de la de los demás.

Por otro lado, el suministro de gas de Azerbaiyán está siendo disputado entre Turquía, Bulgaria y Rumanía. En ese caso, si el primero lo necesita sobre todo para el transporte hacia Europa y para obtener su margen en la reventa y el bombeo, el segundo y el tercero lo necesitan para la producción y la calefacción que equivalen a unos 5.000 millones de metros cúbicos.

Pero al igual que todos los anteriores candidatos para satisfacer las necesidades de los futuros compradores del producto, Azerbaiyán tendrá que crear nuevas instalaciones de producción de gas y de preparación para el transporte, lo que significa de nuevo varios años y miles de millones de dólares de inversión.

Las autoridades y los gobiernos de los Estados miembros de la UE no se avergüenzan de admitir que renunciar al gas ruso es una propuesta muy cara. Y no tienen ninguna perspectiva de llevarse a cabo rápidamente. Así es que a Europa le quedan solo dos caminos para mantener los suministros de gas:

● Pueden quitarse los proveedores existentes.

● Pueden pagar a Rusia en rublos y así ahorrar.

El camino que se elija quedará claro solo después del 15 de abril, cuando Gazprom reciba (o no) los primeros rublos de los europeos. Eslovaquia y Hungría ya anunciaron que están dispuestos a pagar el gas ruso en rublos.

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