Las soterradas intenciones.

Imagen referencial.

Por: Leonardo Parrini, Periodista, Fotógrafo, Productor de TV. 

Los periodistas de opinión solemos ser más directos que los políticos de elección. No nos guardamos nada, a diferencia de ellos que son calculadores, sacan cuentas, suman, restan, dividen. En cambió el periodista de opinión en una sola entrega es capaz de develar una estrategia política, poniendo al descubierto las ocultas intenciones de los candidatos que responden a una lógica de soterradas intenciones de decir sin decir, de simular y hacer creer que son una cosa cuando son otra.

En su espacio de entrevistas, Carlos Vera develó, o al menos puso sobre la mesa, las verdaderas motivaciones de las dos candidaturas que pugnan por un paso a la segunda vuelta en la perspectiva de derrotar a Arauz. En la introducción a su entrevista con sus analistas invitados, Vera dio la línea y dijo: “No hay conciencia de que en la segunda vuelta nos jugamos un destino: la democracia, si no queremos ser Venezuela”. Luego indagó: “Quién garantiza mejor que el Ecuador democrático prevalezca por sobre el Ecuador totalitario”

Los invitados constataron que en los resultados de la votación del domingo hubo sorpresas, que ni el Exit poll de ambas encuestadoras pudo detectar en sus erráticos cálculos que distaron mucho de la realidad. Vera repreguntó ¿a dónde vamos’? Sus interlocutores respondieron que Yaku es la única fuerza que puede vencer al correísmo, en medio de “la política que es emotiva, dinámica, cambiante y circunstancial”.

Coqueteo político

Ambos candidatos en disputa por el camino a la segunda vuelta carecen de principios sólidos y suficiente sensibilidad de conectarse con los electores. Son instrumentos de una tendencia ideológica cuya razón de ser es el anticorreísmo que, según ellos, representa la antítesis de una economía privatizadora y un ecologismo generacional. Al parecer ya no interesa proponer soluciones a los problemas nacionales, sintonizar con las necesidades populares, solo están focalizados en imponer su ideología representativa de egoísmos clasistas y reivindicaciones sectarias.

En esa línea, ambos se guiñan el ojo, prometen mutuo apoyo en la segunda vuelta. Al menos eso dijo Lasso a Vera, en entrevista anterior: “Si Yaku está en segunda vuelta, desde ya le digo que yo votaré por él”. Pérez hizo públicamente un desdén y aceptó el apoyo a condición de que Lasso no exija nada. El candidato banquero en respuesta declaró que ante “la descortesía de Yaku” lo va a “pensar y reconsiderar su apoyo”.

¿Qué condiciones deben darse para ese apoyo en medio de una política emotiva, dinámica cambiante y circunstancial?

Yaku debe comprender las propuestas de Lasso y viceversa. Que el ecologismo generacional es compatible con una economía privatizadora. Que la inversión privada es compatible con la minería y la explotación extractivista. Solo les resta superar mutuos prejuicios ideológicos. Que un indígena pueda cruzar el puente de la Unidad Nacional en el puerto, sin ser devuelto al páramo, y que un banquero comparta chicha con los comuneros en medio de la selva amazónica. Superar ambos las trabas de una visión reduccionista del mundo. El sectarismo de no haber intentado nunca reconocer al otro. La incapacidad de buscar alianzas de principios y solo haber estado habituados a los pactos electoreros, reflejo de una ideología que prevalece por sobre la vocación de servicio público. Prevale en la tentación de ser demagogos, ocultar las verdaderas intenciones que devela el periodista. Tal vez, al fin  al cabo, pacten entre gallos y media noche, se prometan mutuo apoyo. Al final del día tienen en común su furibundo anticorreísmo, más allá de las formales diferencias y públicas descortesías.

En medio de una política emotiva, dinámica cambiante y circunstancial, todo es posible.

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