Las guerras de las cuales nadie habla y nadie boicotea

Por Karina Svendsen

Fuente: INTHEMIXSTYLE

A medida que la invasión de Ucrania domina los titulares, ha habido movimientos radicales para excluir a Rusia y a los rusos de los eventos deportivos y culturales. Eso se suma a las sanciones masivas de Estados Unidos, Canadá y países europeos sobre el sistema financiero, la economía y las aerolíneas de Rusia.

En varios paises europeos hay un boicot a los productos de Rusia, como por ejemplo el Vodka, el aceite o el aluminio, por solo nombrar ‘algunos’ productos.

La inmediatez con la que Rusia se ha convertido en un paria en el mundo del deporte es una bofetada para los palestinos que han visto equipos y federaciones cruzar sus piquetes de boicot, supuestamente para mantener la política fuera del deporte. Y en marcado contraste con Rusia, Estados Unidos no enfrentó tales exclusiones o sanciones después de que invadió Irak ilegalmente en 2003.

Boicotear a un país acusado de agresión en violación del derecho internacional de repente se ha vuelto justificable e incluso una obligación moral, pero aparentemente solo mientras se trate de Rusia.

Deberiamos ser justos y sancionar entonces a todos los paises que violen estas reglas y se sobrepasen con la “soberania” de un pais.

Israel no es  sancionado

Sorprendentemente, muchas de las medidas contra Rusia están siendo implementadas por las mismas organizaciones que repetidamente ignoraron o rechazaron los llamados palestinos para sancionar a Israel, su opresor.

Varios equipos europeos dijeron que se negarían a jugar contra Rusia en los partidos de clasificación para la Copa del Mundo. La FIFA cedió a la presión e impuso la prohibición total que excluirá a Rusia de la Copa del Mundo de este año. A otros paises que han invadido a otros estados “soberanos” no se le han incluido dentro de estas sanciones.

Los palestinos han exigido durante mucho tiempo que la FIFA sancione a la Asociación de Fútbol de Israel debido a su inclusión de equipos israelíes con sede en los asentamientos de Cisjordania y los ataques de Israel a los atletas palestinos.

Todos los asentamientos de Israel en Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este, y los Altos del Golán en Siria son ilegales según el derecho internacional y se consideran crímenes de guerra.

De hecho, las propias reglas de la FIFA prohíben que las asociaciones nacionales jueguen en el territorio de otro miembro sin permiso, que es precisamente lo que hace Israel en Cisjordania ocupada. A pesar de esto, la FIFA nunca atendió esos llamados ni obligó a Israel a competir sin su bandera e himno nacional o jugar exclusivamente en sedes neutrales.

La FIFA se jacta de cómo expulsó a Sudáfrica cuando estaba bajo su régimen de apartheid supremacista blanco. Sin embargo, hoy, incluso cuando las principales organizaciones mundiales de derechos humanos han llegado a la conclusión de que Israel perpetra el crimen de lesa humanidad del apartheid y han pedido sanciones, la FIFA todavía se niega a tomar medidas.

Muertos en Etiopía, Yemen y Afganistán

La ONU informa de más de 300 muertos en ataques aéreos en Etiopía desde noviembre, y casi 400 civiles muertos en Afganistán tras la toma del poder por los talibanes. Los paises de los cuales nadie habla, y que aun siguen en una situacion muy vulnerable, ya que los ataques no cesan.

Según la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, desde noviembre del año pasado se han llevado a cabo una serie de ataques graves contra la población del norte de Etiopía, incluidos ataques aéreos y cientos de violaciones.

La Oficina de la ONU ha registrado 304 homicidios y 373 heridos tras ataques aéreos, dijo Bachelet el lunes en Ginebra. También dijo que los ataques fueron llevados a cabo por la fuerza aérea etíope en las regiones de Tigray y Afar.

397 civiles han muerto en Afganistán desde que los talibanes tomaron el poder el año pasado, según un informe reciente de la ONU.

Más del 80 por ciento de estos han muerto en ataques perpetrados por el grupo Khorasan, afiliado al EI (Estado Islamico), según el informe donde la ONU ha mapeado los asesinatos de civiles en el período de agosto de 2021 hasta finales de febrero.

El grupo Khorasan se estableció por primera vez en el este de Afganistán a fines de 2014, y se dice que se afianzó más en el país después de que los talibanes tomaron el poder. Se sospecha que han llevado a cabo una serie de ataques suicidas en los últimos meses.

El primer mes de 2022 se cerró de la peor manera en la devastada Yemen. La muerte vuelve a ganarle a cualquier atisbo de paz en ese país, escenario elegido por Arabia Saudí para mantener viva la llama de una guerra que en marzo cumplirá siete años y que acumula cada vez más muertes.

No es la primera vez que AI (Amnistia Internacional) se dirige al Gobierno para advertirle sobre los riesgos humanitarios que conlleva una operación de este tipo.

En diciembre pasado, la ONG solicitó por escrito a la Junta Interministerial que regula la venta de armas que condicionase la exportación de los buques a la “aplicación de garantías firmes y verificables por medios independientes que aseguren que las corbetas no se usen para cometer crímenes de derecho internacional”.

Del mismo modo, AI pidió que no se ejecutase la operación mientras se mantuviesen “los ataques arbitrarios y deliberados contra la población civil y bienes de carácter civil” y el bloqueo naval y aéreo contra Yemen. De hecho, la organización de derechos humanos pidió entonces la creación de un Grupo de Trabajo “sobre conversión de la industria de defensa para mitigar el impacto económico de esta decisión”.

Nada de eso ha ocurrido. El viernes 21 de enero, un ataque aéreo atribuido a la coalición liderada por Arabia Saudí contra un centro de detención en la localidad yemení de Saada dejó al menos 90 muertos, entre los que se encontraban migrantes de países africanos.

La inmunidad de los EEUU

Las guerras en las cuales EEUU ha estado involucrada son multiples, pero en ningun momento el mundo los ha sancionado de esta forma como vemos hoy con Rusia. Y para nombrar solo recientes guerras donde EEUU tambien ha atacado a puntos “civiles” y de los cuales nadie habla mucho: Uganda, Irak, Siria, segunda intervención de los Estados Unidos en Somalia, Mozambique, Libya. En la medida que EEUU justifique por que llevan estas guerras, son justificadas por el resto del mundo.

Muchas de estas invasiones y guerras ocurren aun, y el mundo no reacciona con mayores sanciones o “bloqueos”. Tampoco se ven paises interviniendo para poder pararlas, de forma tan agresiva como vemos ahora.

El 23 de mayo de 2013, la activista y defensora de la paz Medea Benjamin asistió a un discurso de Barack Obama en Fort McNair, en la ciudad de Washington, en el que el entonces presidente de Estados Unidos defendió el uso de drones armados por parte de su gobierno en la lucha antiterrorista.

Benjamin (autora del libro ‘Las guerras de los drones, matar por control remoto‘) interrumpió al presidente en varias ocasiones para mostrar su rechazo por el hecho de que este no hubiera cerrado la cárcel de Guantánamo y por apostar por la vía militar en detrimento de la vía diplomática. La policía militar y el Servicio Secreto la expulsaron del auditorio de inmediato. El Washington Post la describió posteriormente como una “gritona”.

Obama amplió la “guerra contra el terror” hasta un extremo sorprendente. Al mismo tiempo, la hacía aceptable para el público estadounidense de un modo que su predecesor, George W. Bush, nunca logró. Esto se debe, en parte, a que Obama comprendió la utilidad política de transformar la guerra estadounidense y darle un giro humano.

En los primeros meses de 2009, después de que Obama jurara su cargo, se produjo la primera metamorfosis de la estrategia belicista estadounidense. Mientras se repudiaban los peores pecados de la presidencia anterior, el equipo legal de Obama se atribuyó la autoridad para continuar la guerra indefinidamente, y diseñó un marco legal formal para justificar los ataques letales selectivos.

A pesar de toda la violencia inherente a los conflictos, la forma en la que Estados Unidos libra las guerras en la actualidad se caracteriza cada vez más por una inmunidad prácticamente total frente a los daños para el bando estadounidense y unas precauciones sin precedentes cuando se trata de matar a personas del bando enemigo.

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