La música, otra forma de pelear por la equidad de género

Las Pioneras del Austro deleitan con su música a los expectadores del desfile de la Killa Raymi.

 

Vistiendo los tradicionales trajes de la mujer campesina del Azuay se las ve centrar la atención en la ejecutante que marca el compás con pequeños golpes en el aro del bombo y luego con un sonoro golpe de inicio, entonces llenan de aire los pulmones y lo exhalan con fuerza a través de las boquillas de las trompetas, saxos, trombones, tubas, flauta, clarinete, mientras ágiles manos manipulan las llaves, los palillos del redoblante, el güiro, la campana, los platillos.

El sanjuanito Tu Pobre Negro y tantas otras melodías festivas suenan “a las mil maravillas” en la ejecución de la banda de pueblo Las Pioneras del Austro, quienes animan con fuerza la celebración de la Killa Raymi.

Somos tan jóvenes en la agrupación pero con mucha experiencia en la ejecución de cada uno de los instrumentos musicales, dice Alexandra Orellana, directora de la agrupación.

La banda nació tras la investigación “Las mujeres, nuevas protagonistas de las bandas de pueblo, los casos de Baños y Sayausí: una mirada desde la Antropología de Género”, tesis para la graduación de  Alexandra como historiadora,  en la Universidad de Cuenca.

 

En la investigación  se constató el pago minoritario a las integrantes de las bandas, a quienes por lo general les ven como objetos, como imágenes de atención, no como reales puestos u oportunidades de trabajo, comenta la directora.

Como “las mujeres éramos las que ganábamos menos”, después del trabajo investigativo dijimos “no, hasta aquí llegaron las jerarquías que se mantienen en las bandas de pueblo, nosotras vamos a unirnos y a formar la primera banda en la ciudad de Cuenca para romper esas cadenas de discriminación, de desvalorización del trabajo…, los cuencanos, los ecuatorianos van a saber que el poder femenino sí vale”, relata.

Y la decisión fue firme, están activas durante 14 meses y ya tienen propuestas para viajar al exterior, concretamente a Estados Unidos; por lo pronto varios sectores de la ciudad de Cuenca, de la provincia y del sur del país conocen su calidad musical, hace poco estuvieron en Zumba, cabecera cantonal de Chinchipe, provincia de Zamora Chinchipe.

Su pasión por la música le ha llevado a Alexandra desde años atrás por varias bandas; en los diferentes escenarios fue conociendo y valorando a las que ahora son sus compañeras de trabajo. El 22 de julio de 2018 tomaron la decisión definitiva y bajo la asesoría musical del maestro Jorge Puchaicela, quien “si creyó en nosotras”, hoy se preparan de manera firme para los retos que están por venir.

Son 12  integrantes, de entre 45 y 7 años de edad, cuatro de ellas casadas. Se reúnen los lunes en la sede de las calles Hurtado de Mendoza y Los Andes (Totoracocha), para la selección de los temas, los ensayos y el análisis de las propuestas de presentaciones. La mayoría de ellas son profesionales del conservatorio, algunas de ellas vienen de otros cantones.

“Nosotras no hacemos de la banda un hoby, sino nuestra fuerza de trabajo, nuestra forma de ingreso económico”. Las casadas tenemos que acoplarnos “a las tradicionales formas de manejar a la mujer en un patriarcado”, antes de una presentación tienen que ver donde dejar a sus hijos, preparar de antemano la comida, “una que otra tiene que pedir permiso al marido”, y así por el estilo. Pero estos limitantes no les acobardará para seguir adelante.

3 comentarios en «La música, otra forma de pelear por la equidad de género»

  1. Quiero dar una felicitacion a la directora Alexandra Orellana, visionaria de ésta gran agrupacion. Soy testigo personal del gran talento y profesionalismo que dejan en los diferentes escenarios que han recorrido, hasta me atrevo a decir que son un ejemplo a seguir de union, valor, dignidad y sobre todo constancia además de inspiración para muchos/as de la región y país.

  2. Gonzalo Paredes Fuentes | el 23 junio, 2020 a las 10:09 | Responder

    Muy bonitas las canciones, especialmente el testamento del indio, sigan y reciban mi admiraci0on desde Guayaquil.

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