La ardua labor de señalización, mientras Cuenca descansa.

Durante la emergencia sanitaria se implementó más de 2.600 círculos de vida, señalización que ayuda al distanciamiento físico.

Son las 22:00 y los conos marcan la zona laboral de Marcelo Crespo y su equipo de trabajo de Señalización, de la Empresa Pública de Movilidad, Tránsito y Transporte, EMOV EP, quienes se ubican en la intersección de la avenida Isabel La Católica y 12 de Octubre para iniciar con la señalización de las calles con líneas blancas.

Luego de revisar los planos con las indicaciones, se dividen en grupos para la limpieza y marcación  del área, mientras otros compañeros alistan la pintura acrílica y las herramientas para el proceso final.

En la preparación de la pintura y accesorios, los chistes, la música y risas dan batalla al frío que se impregna en el overol, guantes y bufandas que cubren sus rostros. El constante movimiento les ayuda a mantener el calor que intenta desaparecer conforme llega la madrugada.

Cerca de la medianoche, buscan calmar el hambre con sus refrigerios y bebidas calientes, los cuales son compartidos entre ellos, pero con la distancia física pertinente, con el fin de cumplir con las normas de bioseguridad.

Leodán Sayango retoma su labor en la pintura, y en su relato manifiesta que su familiase  a un trabajo nocturno, pero que las preocupaciones siguen latentes conforme pasan las horas, y que estas desaparecen solo cuando suena la puerta de su casa, dando anuncio de su llegada.

Las experiencias de la larga jornada nocturna, son muchas, entre ellas están las negativas, donde se involucra la ciudadanía. Crespo recuerda que antes de la pandemia, cuando la circulación vehicular era hasta las altas hora de la noche, tenían inconvenientes con ciertos ciudadanos agresivos o mal humorados.

“Uno para trabajar debe limitar el espacio, pero siempre nos encontrábamos con gente que se molestaba por el cierre de una calle. En varias ocasiones nos han amenazado con atropellarnos, se lanzan con el carro y viran los conos. Otros pasan con insultos o pisan las líneas pintadas. Son tantos incidentes que uno debe presenciar y hacer oídos sordos, porque nuestra labor es señalizar para resguardar la vida de las personas, que circulan en las vías”, indica Marcelo, algo afligido por las experiencias negativas.

Leodán se suma a la narración de su jefe y concuerda en que, es un trabajo silencioso, pero de gran impacto cuando la ciudad amanece. El pedido del personal se direcciona en la comprensión por parte de la ciudadanía, y sobre todo el respeto a la integridad física de los obreros, y el respeto de la señalización ya implementada.

Ya el frío quedó en segundo plano, todos levantan sus materiales y mochilas para retornar a las bodegas de la EMOV, y siendo las 04:00, se despiden juntando los codos  y uno que otro bostezo, como señal del cansancio, que desaparecerá durante el día, para volver al ruedo de la noche.

El Departamento de Señalización y Semaforización de la EMOV, ha implementado desde el 2013 hasta la fecha los siguientes trabajos: 6.849 cruces peatonales, 292.487 metros de líneas divisoras de carril, 646.713 metros lineales de prohibido estacionar y 14.219 metros cuadros de pintado de reductores de velocidad.

Sobre la señalización vertical se colocó un total de 12.119 unidades y se reubicó 6.394 letreros. En el plan de semaforización se intervino en 110 nuevas intersecciones semafóricas o repotenciadas, y 871 cruce peatonales en centros educativos.

Durante la emergencia sanitaria se implementó más de 2.600 círculos de vida, señalización que ayuda al distanciamiento físico.

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