Injerencia británica en Bolivia: «Absolutamente inaceptable e indignante»

Imagen ilustrativa tomada de Sputnik.

Un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, cuyo nombre prefiere mantener en secreto para no entorpecer las negociaciones con la Corona británica, da sus impresiones sobre el conflicto con el Reino Unido por su rol en el golpe de 2019.

A cinco meses de recuperada la democracia en Bolivia se comienza a tomar dimensión de la cadena de mando que determinó la ruptura del orden constitucional en Bolivia luego de 37 años de vida democrática.

No era la expresidenta de facto Jeanine Áñez (2019-2020) la protagonista de este juego geopolítico. Ni siquiera los agroindustriales de Santa Cruz de la Sierra (este). Si se quiere ubicar a los verdaderos responsables, habría que apuntar la mirada hacia algunas delegaciones diplomáticas con sede en la ciudad de La Paz.

Sputnik conversó con un alto funcionario de la Cancillería boliviana, quien prefirió mantener su nombre en reserva para no entorpecer una salida amigable al conflicto surgido con la Embajada del Reino Unido en Bolivia, por su posible fomento al golpe de Estado contra Evo Morales, el 10 de noviembre de 2019, tras 14 años en la presidencia.

Además, de acuerdo a informaciones que maneja la Cancillería boliviana, el embajador británico Jeff Glekin habría hecho lobby para venderle al Gobierno de facto de Jeanine Áñez lotes de una vacuna anti Covid-19 que publicitaba.

¿Qué habría motivado la injerencia británica en los asuntos internos de Bolivia? Fundamentalmente, el interés desmedido de las industrias del Reino por gozar —con preferencias— de los  yacimientos de litio en el salar de Uyuni, departamento de Potosí (suroeste), donde estarían las mayores reservas del mundo de este metal, con 21 millones de toneladas métricas certificadas.


El ministro de Relaciones Exteriores, Rogelio Mayta, se reunió el 10 de marzo pasado con Glekin, el embajador británico que había presentado sus credenciales al entonces presidente Evo Morales (2006-2019) en julio de 2019, cuatro meses antes del golpe de Estado que lo derrocaría.

Mayta le transmitió su preocupación por una noticia que circulaba por Reino Unido, según la cual su delegación diplomática había tenido injerencia en el golpe de 2019. La base de las sospechas reside en documentos desclasificados de la oficina de asuntos externos de la Corona británica.

No es solo eso. Desde 2019, varias autoridades británicas dieron señales públicas de que se sentían muy a gusto con el cese del orden democrático en Bolivia.

¿Cuál era la cercanía de la Embajada con el régimen de facto?

«Está muy claro que el Embajador del Reino Unido tenía un vínculo cercano a ciertos niveles de ese Gobierno. Y no tenía ningún recato en evidenciarlo. Hay varios tuits de ese entonces en los cuales el embajador Jeff Glekin se manifestaba abiertamente a favor del movimiento que había dado el golpe», comentó a Sputnik la fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores.

«Por otro lado, hemos conocido que Glekin tenía vínculos con Serum, la empresa farmacéutica de la India. Tiene contactos a nivel ejecutivo. Y durante el Gobierno de facto habría tratado de lograr que Bolivia tuviera acceso a estas vacunas sin ningún éxito», dijo la fuente.

No obstante, «Glekin se había ofrecido ante el Gobierno de facto para obtener las vacunas y de esa forma ayudarles a afianzarse en el poder», comentaron en la Cancillería.

El laboratorio Serum tiene permiso para producir la misma fórmula de la vacuna anti Covid-19 de AstraZeneca/Oxford, desarrollada en Inglaterra.

Una versión convincente

Podría parecer que la reacción del Gobierno boliviano ante un artículo periodístico es desmedida. Pero en la Cancillería cotejaron los datos de la publicación con informes internos propios. Por ello, la nota firmada por Matt Kennard «plantea una narración que en gran medida es congruente con lo que se conoce en Bolivia», aseguró el informante boliviano.

Según la Cancillería, «el golpe de Estado fue apoyado por funcionarios de alto rango de algunas legaciones diplomáticas. El artículo de Declassified UK se ha referido a la participación del Embajador de la Unión Europea [León de la Torre Krais, quien fue relevado ni bien asumió Luis Arce la Presidencia], también del Embajador de Brasil [Octávio Henrique Dias Garcia Côrtes], quienes no tenían por qué injerir en nuestra política interna».

Sin embargo, estos representantes extranjeros «participaron de reuniones en las que incluso se definió quién iba a asumir la presidencia, en este caso Jeanine Áñez», relevó la fuente gubernamental.

Según la publicación de Declassified UK, el 25 de noviembre de 2019 —apenas dos semanas después del golpe contra Morales— esa Embajada y Áñez firmaron un contrato por 28 millones de dólares para explotar litio en Uyuni.

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