Iglesia de Cuenca investiga las denuncias de abuso sexual a menores

Monseñor Marcos Pérez Caicedo, arzobispo de Cuenca, explica las acciones seguidas por parte de la Arquidiócesis, le acompaña el sacerdote Joffre Astudillo, secretario de Comunicación de la Curia.

Monseñor Marcos Pérez Caicedo, arzobispo de Cuenca, explica las acciones seguidas por parte de la Arquidiócesis, le acompaña el sacerdote Joffre Astudillo, secretario de Comunicación de la Curia.

La Iglesia de Cuenca vive con dolor las denuncias de “abuso sexual a menores” presentadas por algunas personas ante la Curia Arquidiocesana y los medios de comunicación del país en contra del sacerdote C. C., regente hace poco de centros educativos y medios de comunicación en Cuenca y Cañar, señala un manifiesto entregado este jueves 24 de mayo.

En el documento de 9 puntos, la Arquidiócesis destaca la presencia como delegado investigador del presbítero Dr. Jaime Ortiz de Lazcano Piquer, presidente del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Santiago de Chile y un Notario, que han llevado “con cautela y prontitud” la investigación.

Esta “crisis de los abusos” plantea la necesidad urgente de abordar los casos con pericia y prudencia, como es debido, para no caer en los errores del pasado, expresa el comunicado.

Añade que la Iglesia está llamada a “vendar las heridas causadas por cada violación de la confianza, favorecer la curación, promover la reconciliación y acercamiento, con afectuosa preocupación a cuántos han sido tan seriamente dañados”.

En este sentido, el arzobispo de Cuenca, Marcos Pérez Caicedo, en el marco de sus competencias y de las normas eclesiales, el 21 de mayo de 2018 decretó el inicio del proceso de indagación previa, señala el documento.

Los medios de comunicación siguen el caso en forma permanente.

Entrevistado por los medios, Marco Pérez informó que el investigador chileno tuvo conversaciones con los afectados, sus familiares y el acusado, demostrando mucho profesionalismo en su trabajo y trasladando el mensaje del Papa Francisco en el sentido de que “si hay víctimas hay que darles todo el apoyo posible”.

Las oficinas de la Curia están siempre abiertas para oír a las personas, muchas de ellas piden que se les escuche con reserva. Hasta el momento se han presentado 4 personas en relación al mismo caso, puntualizó el arzobispo.

Comentó que se ha actuado con mucha celeridad, hace un mes se presentaron las denuncias y ya se está en la indagación previa. Se espera tener los resultados de la investigación en los próximos días.

Respecto a las posibles sanciones, en referencia a casos similares, el religioso  consideró que puede ser la suspensión o la expulsión del clero, aunque en el presente caso se podría tomar en cuenta su avanzada edad (91 años) y su delicado estado de salud.

Insistió en que cuando se tenga el informe “nos reuniremos con las familias para ofrecerles la ayuda espiritual, sicológica y médica, si es necesario”.

Por otro lado exteriorizó su preocupación por cuando las denuncias presentadas hace varios años respecto al caso hayan sido ignoradas. Si se presentaron esas denuncias, por escrito y con firmas de responsabilidad, debieron ser tomadas en cuenta en su momento, no eran anónimos, dijo.

Anunció que la Curia inició la revisión de los archivos y seguirán adelante con la ayuda de muchas personas, profesionales y los medios de comunicación para que estos casos se aclaren y la ciudadanía conozca la verdad.

Familiares de afectado reaccionan

María Palacios, hermana de uno de los denunciantes.

María Palacios, hermana de uno de los denunciantes, discrepó con la declaración del arzobispo Pérez en el sentido de que en la sanción se pueda tomar en cuenta la edad y el estado de salud el acusado.

Hay que  sancionar a los culpables, sin importar la edad,  “él debe pagar por lo que hizo, debería pedir perdón a las víctimas y retirarse los hábitos”, subrayó María Palacios.

Añadió que han pedido la investigación a todas las personas que estaban junto al sacerdote para determinar posibles grados de culpabilidad.

Para “Karina”, sobrina de uno de los denunciantes, no es justo que se trate de minimizar la culpa del sacerdote considerando su avanzada edad o estado de salud, cuando en la realidad acabó con una familia e inclusive provocó el suicidio de unos de sus miembros.

Sostuvo que no solamente su familia es la afectada, hay otras víctimas que ya han denunciado y otros que aún se resistirán en sacar sus casos a la luz, por miedo o por vergüenza.

Que no le juzguen como cura sino como hombre, porque para hacer sus fechorías fue un hombre y no le importó que sean niños inocentes, reclamó Karina.

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