Guerra mediática: la censura a Sputnik y RT busca «mostrar una sola verdad de los hechos»

Gráfica ilustrativa tomada de Sputnik.

Noticias falsas asociadas a ataques ocurridos durante el conflicto en Ucrania y los montajes para inculpar a las tropas de Rusia de masacres suponen, de acuerdo con expertos entrevistados por Sputnik, una reflexión sobre el papel de los periodistas en el apego a parámetros como la objetividad y la veracidad.

Otra de las protagonistas de las grandes campañas mediáticas es la propaganda de guerra que exalta una supuesta valentía de los soldados de Kiev, cuando, en su mayoría, son «criminales y mercenarios nazis», puntualizó a Sputnik el nicaragüense Oscar Gómez, analista de relaciones internacionales y comunicador de la plataforma Redvolución.

La narrativa de Occidente sobre la contienda en Europa del Este, añadió el experto centroamericano, atribuye toda la ‎responsabilidad al Gobierno del presidente ruso, Vladímir Putin, y tiene como teatro de operaciones la mente humana mediante la propagación de la posverdad y de la información incompleta sin trasfondo político.

«Para ello trabajan con las cinco agencias informativas encargadas de la distribución del 96% de las noticias internacionales y 300 corporaciones: 144 de Estados Unidos, 80 de la Unión Europea y 48 de Japón. Asimismo, los ataques de falsa bandera, tal como lo hicieron en Siria, son algunos de los elementos empleados para distorsionar la realidad», afirmó.

Por su parte el exviceministro ecuatoriano de Pueblos, Organizaciones Sociales y Participación Ciudadana del Gobierno de Rafael Correa (2007-2017), Orlando Pérez, indicó a Sputnik el empleo de algunos vocablos claves en esa construcción mediática.

«La palabra invasión dominó los titulares al comienzo, conforme avanzaron los meses, el término desapareció de ciertos encabezados o comentarios. Pero, del otro lado, las grandes cadenas continúan con la reafirmación y estigmatización de su significado», aseguró el periodista, escritor y también director y conductor del programa Enclave Política, transmitido por Telesur.

Mercantilización y censura

De acuerdo con Pérez, el conflicto en Ucrania revela dos elementos significativos vinculados al ejercicio periodístico y los poderes mediáticos que entran en juego y disputa en el orbe: primero, la comercialización y rentabilidad mercantil de la información, pues en la medida que aumentan los ingresos, construyen mejores productos comunicativos; y el segundo, la censura.

Mercantilización y censura constituyen, entonces, los parámetros empleados hoy por los medios hegemónicos para «mostrar» la realidad en Europa del Este, con el propósito de generar audiencias. Tiempo antes del 24 de febrero, ya esas plataformas y canales anunciaban una supuesta invasión de Rusia a Ucrania y tenían todo listo para la banalización y el espectáculo.

Si no existieran plataformas alternativas en la difusión de las noticias, reconoció el periodista ecuatoriano, recibiríamos una versión creada a partir de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) por Estados Unidos, mediante la cual ellos son los ganadores de las contiendas y los encargados de imponer las normas, pacificar y democratizar naciones.

«La censura de medios rusos como Sputnik y RT evidencia cuál es el supuesto rol democrático impulsado desde la Casa Blanca: ofrecer una sola verdad de los hechos y con ello consolidar su poder y hegemonía. Por tanto, tenemos ante nuestros ojos un desafío de orden deontológico: ¿cómo debe ser el periodismo en época de guerra y convergencia de tensiones?», cuestionó.

Desde su experiencia como director de El Telégrafo, primer diario público de Ecuador, Pérez refirió que los medios plegados a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), la Unión Europea y Washington destruyen parámetros tradicionales vinculados al oficio del periodismo: «Ser ecuánimes, objetivos y que la verdad no se contamine».

Por tanto, en este conflicto, continuó el experto, la gran víctima es la verdad y el gran victimario es Estados Unidos, en contravención de todos los tratados y normas que ellos mismos quieren imponer, y además para los nuevos profesionales la situación constituye un aprendizaje profundo y urgente sobre qué es el buen periodismo y cómo entender los poderes mediáticos globales.

Opinión pública internacional

Según Pérez, los reporteros con acceso a Kiev y a la región del Donbás detectaron dos cuestiones: el conflicto no es como Occidente lo pinta, en primer lugar, porque no existen esas grandes masacres, presentes con anterioridad en invasiones a Afganistán, Irak y Libia, y no hay evidencia de que el ejército ruso atacara poblaciones ucranianas.

Sumado a ello, algunos conocieron in situ que los orígenes de la crisis datan de 2014, tras el golpe de Estado en Ucrania contra el president Víktor Yanukóvich (2010-2014) y comprobaron que el nazismo no estaba muerto, el poder del fascismo en ese país europeo y cómo esas ideologías y sus defensores se camuflan bajo los conceptos de liberalismo y libertad.

«En la práctica su intención es acabar con el otro y anular a quienes no piensan como ellos. La rusofobia demuestra que, como seres humanos, hemos sido incapaces de procesar las consecuencias negativas del nazismo y del fascismo en la primera mitad del siglo XX. Si no lo entendemos y debatimos con seriedad, corremos el riesgo de que se repita un fenómeno social y político de esa naturaleza», argumentó.

Muy pocos medios, señaló el escritor ecuatoriano, abordaron, contaron o documentaron el conflicto desde sus orígenes. Muestra de ello es que, tras el 24 de febrero último, aumentaron las visualizaciones del documental Ucrania bajo el fuego, producido por el director estadounidense Oliver Stone.

¿Batalla mediática?

El analista nicaragüense Oscar Gómez advirtió sobre la presencia de una batalla mediática entre quienes dominan las grandes cadenas de noticias y los medios alternativos, encargados del combate a las matrices de opinión «sesgadas y falsas» difundidas por Occidente y EEUU. «La plataforma digital Redvolución, a la cual pertenezco, fue censurada por ellos en su momento».

El experto argumentó que el control de la información y la propaganda son esenciales en escenarios bélicos y se convierten en armas de guerra más eficaces que las convencionales. Subrayó que el uso persuasivo de esas herramientas devienen en elementos primordiales para minar y destruir la moral del enemigo mediante la denominada «guerra psicológica».

«Según Estados Unidos y sus aliados, discurso repetido en los medios hegemónicos, las sanciones a Rusia están justificadas por su intervención militar, a pesar de que estas medidas violan normas del derecho internacional. Sin embargo, no se hizo absolutamente nada contra las acciones militares de Washington en un sinnúmero de territorios internacionales», agregó.

Por otro lado, hicieron caso omiso a las violaciones cometidas en las regiones de Donetsk y Lugansk por el Gobierno de Ucrania y ocultan el factor geopolítico de este conflicto: debilitar a Rusia en los ámbitos económico, financiero, político, militar y social, debido a su influencia en el mundo.

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