Gracias a Dios, a la vida que me han dado tanto

Exintegrantes del Centro Juvenil María Auxiliadora.

Por Mario Cando

En no pocas ocasiones la muerte, ese estado negativo del gran todo que es la vida, y que coloca el punto final a la presencia física de un ser humano, más allá del dolor que genera en sus familiares y su entorno, trae consigo otros milagros de vida.

El pasado viernes 4 de diciembre fue sepultada la madre de dos queridos amigos, Amanda Pinos y Romeo Delgado, pero lejos de que el hecho se haya encajonado solo en las condolencias de rigor, y luego a lo rutinario de la existencia, esta ocasión reavivó una vieja y vital historia juvenil.

Transcurría la mitad de la década de 1970 cuando en torno a los postulados del sacerdote salesiano Félix Roggia, venido desde su lejana Italia a conducir los destinos de la parroquia eclesiástica María Auxiliadora, en Cuenca, se juntaron algunos jóvenes inquietos por impulsar y lograr “Un Mundo Mejor”.

Allí estuvieron, de los que recuerdo, Daniel Salgado, Oswaldo Reino, Alfredo Flores, Rubén Auquilla, Marcelo Sáenz, Francisco Salgado, Pepe Huiracocha, Martha Peñafiel, Zaida Peñafiel, Elba Abril, Anita Arévalo, María Arévalo, Luis Arévalo, María Placencia, Miriam Placencia, Cecilia Argüello, María Argüello, Diana Argüello, Carlos Argüello, César Argüello, Vinicio Ordóñez, Fabián Arízaga, Miguel Arias, Romeo Delgado, Amanda Pinos, Geovany Palacios, Gonzalo Clavijo, Boris Castro, Susana Reyes, Pablo Salamea, más el autor de estas líneas, Mario Cando. Allí nació el Centro Juvenil María (CJMA) y su grupo de dirigentes Nueva Generación.

El sacerdote salesiano Felix Roggia (cuarto desde la izquierda), junto a sus colegas de congregación en los patios de la sede parroquial de María Auxiliadora. (Foto Cuenca Antigua).

Con el grupo nacieron las Colonias Vacacionales que acogían a centenares de niños durante un mes, de lunes a domingo y durante todo el día en labores educativas, jornadas deportivas, momentos de recreación, excursiones, paseos, festivales artísticos y sobre todo en la formación cristiana y la catequesis que confluían en las multitudinarias misas juveniles de los domingos a las 09h00, animadas por los músicos del CJMA.

Con Nueva Generación nació el Grupo 4 del Movimiento Scout; con Nueva Generación se integró el grupo de música folklórica y latinoamericana Yatunyura, que llevó sus armonías a varios lugares de Cuenca y otras ciudades del país, así como llevó el mensaje musical y cultural de los salesianos, junto al grupo Apocalipsis, del Oratorio Don Bosco, en la caravana “Cuenca Canta a Loja”, liderada por el sacerdote Bolívar Jaramillo.

Con el paso de los años Nueva Generación se fue refrescando justamente con el ingreso de nuevas generaciones de jóvenes dirigentes en la misma línea del formador inicial, Felix Roggia, y sobre el gran postulado de Don Bosco: generar “Buenos Cristianos y Honrados Ciudadanos”.

Esa línea de pensamiento se ha cumplido, los pioneros del CJMA hoy son exitosos profesionales y padres de familia, no en la línea de la acumulación financiera y de bienes, el alma del perverso sistema capitalista, sino en la plataforma del bien común, de la solidaridad, de los valores humanos, a través de la formación académica, de las ciencias jurídicas, del periodismo, de la cultura y de tantas otras esferas orientadas a la integración de colectividades.

Esa colectividad nacida de las inquietudes de los sueños juveniles se volvió a congregar el pasado domingo, desde diferentes partes del país y del mundo, para abrazar fuertemente a los hermanos Amanda y Romeo, en su hora de dolor; para agradecer por las enormes bendiciones recibidas; para recordar a quienes se nos adelantaron: Félix, Daniel, Martha, Marcelo, Rubén, Alfredo, César; para decir sencillamente “Gracias a Dios, a la vida que me han dado tanto”.

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