Estaba visto, las zapatillas rojas no eran para los de pie rajado ni calloso

Del muro de María Dolores Roura

Dicen que las zapatillas rojas pasaron de moda muy rápido, no duró el espejismo; a decir verdad, el éxito momentáneo que llegaron a tener, nunca fue real, si se vendieron por montones fue para hacerle la competencia a las medias verdes que les provocaba calambre al ojo por ser de muy mal gusto.

Caminar con zapatillas rojas de tacón alto diseñadas para pie fino resultó un fiasco, pronto se volvió un martirio para los de pies con juanetes y talón rajado, imposible caminar con ellos en las aceras llenas de huecos o en las calles de lodo de los barrios sin asfalto ni guardias de seguridad.

Resultaron disfuncionales los elegantes zapatitos para quienes tienen que correr a tomar el bus, o para cargar el charol con empanadas de verde, peor si hay que estar preparados para huir si asoman los municipales.

Tan elegante calzado siempre estuvo diseñado para entrar al club de lujo, al aeropuerto, al banco o para recorrer la ciudad en elegantes y costosos 4 x 4 con chofer a la puerta.

Sacaron del mercado los zapatos cómodos, y a los cándidos que se deslumbraron por creer que el rojo le quedaba bien a todos, ahora no les queda más que andar descalzos, por eso las ventas han bajado y van a tener que emprender una campaña promocional para venderse entre ellos, los de pie fino, los brillantes zapatos rojos que les sacan ampollas a los pies de los miserables.

Publicidad para vender zapatillas rojas: 6,3 millones de dólares.

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