En la Registraduría de la Propiedad de Cuenca los ánimos de los usuarios no son nada buenos

Usuarios a la espera de gestionar sus requerimientos, la tarde de este viernes 12 de noviembre de 2021.

Por Mario Cando

¡Por fin! Hacia las 17h00 de este viernes 12 de noviembre culminó para mí la penuria de un trámite en la Registraduría de la Propiedad de Cuenca para obtener la certificación de propiedad de un predio en el que levanté una pequeña casa que aún no termino de construirla.

Para economías que se generan a partir del ejercicio profesional consciente y honesto, una vivienda es un proyecto en ejecución de toda la vida. Otritos son los que amasan fortunas hasta para esconderlas en las guaridas fiscales.

Urgido por la necesidad de una hija mía de presentar ese documento en una gestión becaria en la Universidad de Cuenca, ingresé el trámite hacia las 12h30 del jueves 28 de octubre, entonces me dijeron que estaría listo luego de cinco días hábiles, es decir el martes 9 de noviembre, considerando el feriado por Difuntos y la Independencia de Cuenca.

Fui el martes a retirar el documento, no estaba, “venga mañana”. El miércoles igual, aún el documento estaba en procesamiento. Ya un tanto irritado por la falta de seriedad de la institución dejé de ir el jueves, con la seguridad de que este viernes, sí, ya estaría listo el documento. Falsa apreciación.

Molesto, como casi la generalidad del resto de usuarios, acudí donde la coordinadora de procesos, ella revisó el número de trámite y la factura de pago, porque la emisión del certificado cuesta, 12 dólares, y hay que pagarlos por adelantado, llamó telefónicamente a alguien y me dijo que retorne a las 15h00, con toda seguridad el certificado estaba listo.

Fui a las 16h00, junto con mi hija, nuevamente me sentí engañado, burlado. En la ventanilla de información la funcionaria, bastante amable por cierto, utilizó la misma versión, el documento aún seguía en proceso y que regrese el lunes. Esta vez ya indignado, pero guardando la compostura, subí nuevamente donde la coordinadora de procesos, cogió la nota de retiro, se dirigió con alguna prisa a alguna oficina y al volver me aseguró que ahora sí, verdaderamente, el documento estaba listo y que podría retirarlo.

En efecto, tras casi media hora de espera, para colmo la tormenta eléctrica cortó varias veces el fluido eléctrico en la institución, finalmente me entregaron el documento.

¡Qué pena!, en todos estos días de idas y venidas, con la consiguiente pérdida de tiempo y pago de transporte, he podido constatar en la mayoría de usuarios de los servicios de la Registraduría una impotencia contenida por una u otra situación puntual, pero todas estas situaciones derivan de una causa común: “el excesivo burocratismo” que exacerba los ánimos, hace perder tiempo y recursos a las personas, y daña la imagen institucional.

En este contexto no le sirve mucho a la institución contar con amplias y cómodas dependencias, quizás con un elevado equipamiento tecnológico, no sabemos si el personal será el suficiente, pero en algún lado se está creando el embudo, el cuello de botella que impide la rápida fluidez de los procesos.

Señor alcalde Pedro Palacios, señora registradora Andrea Brazales, entendemos que ahí tienen muchas situaciones que pulir.

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