El primer día de confinamiento entre la soledad a regañadientes (VIDEO)

Técnicos del Tranvía Cuenca dan mantenimiento al sistema eléctrico de los rieles mientras una trabajadora de la EMAC cumble sus labores. (Foto Karina Cando).

Por Mario Cando

El intenso movimiento vehicular y de peatones en las calles, avenidas y espacios públicos de Cuenca en los últimos días de la pandemia, se redujo a la mínima expresión este sábado 24 de abril tras el toque de queda decretado por el Gobierno Nacional para intentar detener la desbocada expansión del coronavirus y su secuela de tragedia.

Al parecer esa será la característica de lo que queda del actual y de los tres fines de semana siguientes. Cuenca se volvió a cobijar de un pesado silencio en todos sus rincones, algo similar a lo ocurrido hace un año cuando la población, sobrecogida por los primeros ataques del desconocido, forjó cortinas de hierro con su temor para protegerse de los posibles contagios.

Hoy la situación es diferente, ya no obedece por entero al terror ni respeto al enemigo, aunque éste se haya vuelto más letal. Generalizados desmanes en todos los sectores poblacionales han dado cuenta de sus actitudes desafiantes a la adversidad.

Las mismas prácticas de cuando, ni por sueños se sospechaba del virus, volvieron a colapsar las redes de salud mientras que centenares de familias sucumben con sus enfermos en la desesperación de no poder hacer nada.

Los cupos en los hospitales públicos están agotados desde hace rato, los de los centros particulares son inalcanzables para las grandes mayorías, entre 2.000 y 5.000 dólares diarios para ver en buena parte de los casos como a sus seres amados se les apaga la vida. Al negocio de la salud le importa poco y así les va muy bien.

Con estos desatinos el Gobierno Nacional, quizás con la mejor de las intenciones, pero posiblemente también con las otras, ya se sabrá, resolvió decretar las medidas que ojalá logren en algo el repliegue del enemigo, aunque para un contrataque contundente falta algo esencial, la vacuna, y ya hemos visto el pantano putrefacto por el que avanza el proceso.

Calles solitarias en el centro de Cuenca. (Foto Karina Cando)

Lo que se vio

En un recorrido por la parte norte y el centro de la ciudad Portal Diverso observó el acatamiento del toque de queda en gran medida, aunque a regañadientes, de hecho muchas personas caminaban por las calles sin ninguna justificación, dos ciudadanas extranjeras se acercaron a una tienda que estaba abierta preguntando si les podrían vender licor, les dijeron que no.

Un joven circulaba en un automóvil Suzuki con música a alto volumen; señoras con niños; adolescentes en pantalones cortos, jóvenes en bicicleta, personas con mochilas a cuestas, otros sentados sobre ellas en los exteriores del Terminal Terrestre o pidiendo el servicio de algún taxi; dos mujeres que soportaban la agresión de un hombre, al parecer violencia intrafamiliar.

Una que otra tienda abierta, farmacias, servicios de correo, algún negocio de otro tipo a media puerta, pollerías, restaurantes, numerosos motociclistas en delivery, dinamizaban un poco la soledad de la ciudad.

Lo bueno es que los técnicos y trabajadores de las empresas públicas como el Tranvía, ETAPA, EMOV, aprovechaban el momento para dar mantenimiento a los equipamientos públicos.

Migrantes en los portales de San Francisco. (Foto Karina Cando)

Lo triste, un bulto cubierto con una precaria cobija daba cuenta de algún callejero sin hogar, poco después nos damos cuenta que dos hombres ya entrados en años preparan una botella de licor con Cocal Cola; en los portales de San Francisco algunos adultos, al parecer miembros de una familia venezolana, descansan cubiertos de frazadas mientras dos niños juegan ajenos a la tragedia de la migración.

Un aplauso enorme a las trabajadoras y trabajadores de la Empresa Municipal del Aseo de Cuenca (EMAC), se los ve por todas partes, escoba en mano y sus carretillas, recogiendo los desechos de las calles. Cuenca tiene que seguir siendo hermosa.

Sé el primero en comentar en «El primer día de confinamiento entre la soledad a regañadientes (VIDEO)»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*