El periodismo cuencano celebró con entusiasmo la unidad en un trabajo muchas veces no muy bien entendido

Con un derroche de unidad y alegría, la Asociación de Trabajadores de los Medios de Comunicación del Azuay (ATMCA) efectuó la noche de este jueves 29 de diciembre su programa de despedida del año en curso y la bienvenida al 2023.

La celebración tuvo su manifestación central en la Eucaristía oficiada por el arzobispo de Cuenca, Marcos Pérez, quien puso énfasis en la responsabilidad que tienen los periodistas para ser portadores de la verdad, obligación que en Cuenca no tiene tacha porque los comunicadores se caracterizan por su gran profesionalismo.

Con marcado entusiasmo Marcos Pérez destacó la unidad de la familia periodística cuencana, hecho que lo calificó como uno de los dones especiales provocados por Jesús Vivo.

Francisco Ramírez, presidente del gremio comunicacional, felicitó la “valentía” con la que los periodistas  “enfrentamos a los enemigos de la verdad” con un trabajo honesto y decidido que a muchos disgusta.

El directivo puso énfasis en la percepción distorsionada de muchos sectores sobre el trabajo de los periodistas que en muchos de los casos es el último nivel de auxilio a los conflictos experimentados, y sin embargo no tienen una correspondencia similar en el plano de las retribuciones económicas.

Debemos explicar a todos que el periodista, al igual que cualquier otro profesional, invierte en su educación, universidad, diplomados, especialidades, maestrías y doctorados; el arquitecto cobra por un plano, por un proyecto, por dirigir una obra; el ingeniero civil igual; el abogado por una consulta, por un juicio, por una demanda; el médico por una consulta, por un tratamiento, por una operación; el politiquero por joder a una ciudad, provincia y país;  el brujo porque dice encontrar una vaca perdida, por hacer volver al marido, a la mujer amada, ¿y el periodista qué?, cuestionó.

Enfatizó que contados medios pagan el básico al comunicador, la mayoría se ven obligados a laborar sin paga, esperando que algún día haya una pauta publicitaria, y muchos colegas, últimamente, han y hemos invertido en el montaje profesional de nuestros propios medios digitales de radio, prensa y televisión, ¿y entonces qué?, ¿no tenemos derecho a un salario, a recibir un pago por una pauta publicitaria, es decir por brindar un servicio como cualquier otro profesional? Se cobra por una pauta publicitaria, no por la venta de la conciencia, jamás, ese el plus de los periodistas que conforman esta Asociación de los Trabajadores de los Medios de Comunicación del Azuay, subrayó Ramírez.

“Hay que concientizar a la comunidad sobre nuestra profesión en foros, en entrevistas, en diálogos, entre nosotros, pero haciéndolo público, es hora de que se termine ese dicho: en casa de herrero cuchillo de palo”, subrayó el líder gremial.

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