¿El Ecuador un país inviable?

Del muro de María Dolores Roura

Cierto es que la corrupción es un lastre que hay que combatir sin pausa porque, en gran medida, detiene el progreso de los pueblos, pero también es cierto que la palabra CORRUPCIÓN se ha convertido en el arma utilizada por los canallas que se encargan de meter a todos en el mismo saco para evitar el debate ideológico, se ha transformado en la palabrita mágica utilizada como muletilla para sostener a los débiles de razón cuando se les terminan los argumentos.

En Ecuador, la utilización indiscriminada del término CORRUPTO ha llegado al punto que no solo sembraron dudas sobre cualquier personaje honesto, sino que sembraron dudas de si los corruptos son en realidad honestos perseguidos y esto es muy peligroso porque estamos construyendo una sociedad basura, en la que todos estamos embarrados, en la que nadie distingue el bien del mal, porque huelen y saben igual. Nos hemos vuelto tan desalmados, que ignoramos al ser humano detrás de cada mentira, nos hemos vuelto tan vengativos que ya no es importante la verdad, nos hemos obnubilado por el odio político y repetimos acusaciones, dándole la espalda a nuestras propias dudas solo con el propósito de hacer daño al oponente, nos hemos vuelto tan inconscientes que somos capaces de lanzar la bomba atómica con tal de que, en medio del gran exterminio, el enemigo resulte enterrado en los escombros.

En el país hay un personaje sobre el cual se grafica de manera contundente el espíritu destructor de la política miserable, encargada de destrozar al oponente en lugar de mejorar los argumentos propios, un personaje que ha sido blanco de 70.000 millones de acusaciones sin más sustento que la intención de destruirle como político y como ser humano.

Es corrupto, secuestrador, asesino, narcotraficante, mafioso, delincuente organizado, contrató obras para que sean mal construidas y con sobreprecios, pagó coimas, etc, etc, etc,… siempre habrá gente que lo crea y lo repita con gran entusiasmo y sin evidencias; y si todavía queda gente que no lo cree, pues vamos por otras… es curuchupa, así lo odiará la izquierda atea; otra… es homosexual, así lo odiarán los homofóbicos; es homofóbico, así lo odiarán los LGTBI; es macho alfa, así lo odiarán las feministas; es mujeriego, así lo odiarán los curuchupas; es dictador, así lo odiarán los demócratas; es comunista, así lo odiarán los capitalistas, es capitalista, así lo odiarán los comunistas… en fin, en la historia del país no se registra un antecedente similar, en el que un solo ser humano concentrara todos los males juntos … “y sin embargo se mueve”, y sin embargo vive… y sin embargo no le han podido enterrar, eso no le perdonarán jamás.

Quién en su sano juicio, podría defender a un corrupto, a un violador, a un asesino, a un narcotraficante, nadie. Alrededor de ese NADIE que nos une a TODOS, podría estar un gran acuerdo nacional, en el que la sociedad, en su amplia gama de tendencias políticas e ideológicas, deberíamos converger y ponernos a trabajar, necesitamos recuperar la Verdad, la Justicia independiente, la Institucionalidad. Recuperados los valores en los que estamos de acuerdo como país, podremos discrepar en las formas, en las ideologías y retomar la discusión constructiva.

Al Ecuador le hace falta un baño de verdad, de justicia, de ética, de resiliencia, pero para que eso suceda, deben desaparecer la prensa escandalosa, los políticos que piensan con el hígado y vomitan veneno en sus discursos, los oportunistas encaramados en cuotas de poder para instrumentar el canibalismo del que se nutren.

Es más importante construir un Ecuador viable que destruir al adversario que nunca debería descender a categoría de enemigo.

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