El aluvión que despertó un terror recurrente de los quiteños

Captura de pantalla.

Un ambiente desolador es el que se ve en los barrios La Gasca y La Comuna, en el noroccidente de la capital de Ecuador, que el lunes  31 de enero fueron azotados por un aluvión, que hasta el momento deja 22 muertos, 47 heridos y 20 desaparecidos, aunque las cifras se actualizan constantemente, de acuerdo a la publicación de Sputnik Mundo.

Imágenes de automóviles, árboles, colectores de basura, postes, piedras e incluso personas arrastradas por una corriente de agua, lodo y escombros, de unos dos metros de alto, despertaron el temor entre los moradores de los dos sectores y revivieron imágenes de hace 47 años, de una tragedia similar en el sector, que no ha podido borrarse de la mente de muchos quiteños.

La Comuna y La Gasca se ubican hacia abajo de las faldas del volcán Pichincha.

«De repente oí gritos, un estruendo terrible, sonidos que no sabía de qué se trataba y al asomarme a la ventana el panorama en mi calle era terrible, aunque nunca pude imaginarme lo que sucedía más arriba», cuenta a la Agencia Sputnik Elena Ortíz, una moradora del sector, que alrededor de las 18h00 local (23h00 GMT) del lunes se sorprendió al ver cómo el agua destructora bajaba muy cerca de su casa en La Gasca.

«Mi primera intención fue salir corriendo con mi familia, pero era imposible, era como que un río pasara por la calle enfrente nuestro. En la esquina norte era peor, se veía cómo el lodo arrastraba carros (automóviles), postes y todo lo que encontraba a su paso. En la esquina sur, algo similar; varios cables de luz se cayeron y al poco rato nos quedamos sin electricidad», añade, aún con miedo de que la situación se repita por las intensas lluvias.

José Miguel Intriago, habitante de La Comuna, fue arrastrado varios metros por la furiosa corriente y, aún tembloroso, habló luego con periodistas locales, agradeciendo a Dios por poder contarlo.

El terror en una cancha

En La Comuna la situación es desoladora; personas aún buscan a familiares desaparecidos, otros lloran a sus muertos, otros luchan por sacar alguna pertenencia de casas a punto de caerse, y otros no dejan de recordar que en la cancha del barrio cuando empezó el aluvión varias personas —no se sabe con precisión cuántas, pero se calcula que unas 40— jugaban voleibol. Los cuerpos de algunas ya fueron encontrados; no se sabe quiénes ni cuántos de los jugadores sobrevivieron.

Personal del Ejército que ayuda en las labores de rescate sigue buscando cuerpos pues aún hay muchos desaparecidos. En el sector el agua continúa corriendo, pese a que han pasado más de 18 horas del siniestro.

Horas de terror

Fueron horas de terror: un conductor de taxi que transitaba por el lugar se vio obligado a abrir su automóvil y salir corriendo en medio de la avalancha, mientras el coche era arrastrado. Habitantes de la zona cuentan que una joven salió de su vehículo también en medio de la avalancha, pero no se sabe si sobrevivió. Un parque entero del sector desapareció, y varias casas sufrieron daños irreparables.

Casi 2.000 personas colaboran

En las cercanías del lugar de la tragedia se encuentra la Universidad Central del Ecuador, en donde se instaló un Puesto de Mando Unificado, conformado por el Servicio Nacional de Riesgos, el Municipio de Quito, la Prefectura de la provincia de Pichincha, el cuerpo de Bomberos, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.

Para realizar las tareas de limpieza, rescate, levantamiento de datos y evaluación de daños se desplegó un contingente de 1.831 efectivos de esas instituciones, repartidos en 12 grupos de trabajo, según informó en conferencia de prensa el alcalde de Quito, Santiago Guarderas.

Guarderas indicó que el aluvión fue provocado por una acumulación récord de lluvias, que no se había registrado en la ciudad desde hace 19 años.

Sobresaturación del suelo

De acuerdo con los técnicos, el lunes 31 de enero se registró una acumulación de lluvias de 75 litros por metro cuadrado, lo que produjo una sobresaturación del suelo en las laderas de la montaña y generó el deslizamiento de lodo, piedras y troncos.

De acuerdo con la versión oficial, una correntada, de 20.000 metros cúbicos de agua, rebasó un embalse ubicado en la parte alta de la montaña, con capacidad para 4.500 metros cúbicos.

Solo en la mañana del martes 1 de febrero se retiraron más de 1.200 metros cúbicos de materiales, tras los trabajos de limpieza en el sector y otros sitios que también sufrieron los efectos del aluvión.

En medio de lágrimas de impotencia, y con los recuerdos vívidos o lo que les contaron familiares o amigos, los quiteños ahora se preguntan cuándo habrá otra tragedia y si las autoridades la esperarán para levantar cadáveres como en 1975, en 1980, en 2019, en eventos similares que demuestran que las acciones de prevención nunca llegan y que en cada evento solo hay justificaciones de las autoridades y dolor de los deudos.

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