Ecuador: “Pagamos la deuda pero no tenemos ataúdes para enterrar a nuestros muertos”

Ataúdes de cartón para paliar en algo el colapso del servicio exequial en Guayaquil. (Captura de Pantalla).

 

“Vivimos una crisis terrible. El primer contagio se dio el 14 de febrero y recién el 11 de marzo se declara la emergencia sanitaria. 30 días en los que no se hizo nada”, lamentó la parlamentaria andina por Ecuador, Pamela Aguirre. “No creo que exista ningún ecuatoriano que no conozca o tenga familiares o amigos que han muerto” por el COVID-19.

En diálogo con Sputnik la política aseguró que “lo que nos está pasando es lo más duro en la historia republicana de nuestro país. Ver que nuestros compatriotas se están muriendo es una de las cosas más duras que hemos tenido que pasar”.

A esta situación se llegó, según afirmó, por la inacción del Gobierno y por malas decisiones previas y posteriores a la crisis. “Pudimos haber hecho algo. El problema es que no actuó nadie, pensando que era un tema muy alejado. Vieron lo de China, muy lejos, lo de Italia, muy lejos… y cuando pudimos haber tomado las medidas adecuadas esperamos un mes”, enfatizó.

Durante ese tiempo, por ejemplo, “en la provincia de Guayas se jugaron tres partidos de fútbol con asistencia masiva. ¡Ahí están los contagios!”, expresó. Hoy esa provincia —cuya capital es Guayaquil— concentra siete de cada 10 casos de coronavirus mientras el presidente, Lenin Moreno, estimó que sólo allí los fallecidos llegarán a unos 3.000.

Esa provincia fue una de las principales beneficiadas con la presencia de las brigadas médicas de Cuba, concentrando 25 % de las que se habían desplegado por el país. Pero en noviembre de 2019 el Gobierno de Moreno dejó sin efecto los convenios con Cuba y expulsó a los profesionales sanitarios.

Tapar el sol con un dedo

Aguirre —dirigente del Movimiento de Revolución Ciudadana del expresidente Rafael Correa— comentó que tanto en Brasil como en Ecuador, dos de los países más afectados por la pandemia, “los discursos son similares, la minimizaron. Bolsonaro dijo que era una ‘gripesiña’. Ecuador no dio ninguna de estas declaraciones pero no se tomaron medidas a tiempo”.

Tanto Bolsonaro como Moreno —alineados con Washington— también tienen un discurso similar en cuanto a la situación en Venezuela y en Cuba. Forman parte de los mandatarios latinoamericanos que al asumir el poder tras varias administraciones progresistas, se retiraron de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y rompieron los acuerdos que en materia de salud tenían con La Habana.

“Cuba ha demostrado ser un país completamente solidario con sus brigadas de médicos llegando a España, llegando a Italia y siendo aplaudidas. Pero aquí en Ecuador expulsamos a los médicos cubanos que pudieron salvar tantas vidas”, expresó la entrevistada.

“Uno de los medicamentos que se han estado usando, el interferón, lo produce Cuba y el Gobierno ni siquiera ha hecho la solicitud para que este medicamento venga al país”, destacó. Todo, esto, reflexionó Aguirre, también está dejando en evidencia “la necesidad de integración”.

“Cada país ha tratado de llevar la crisis como puede, haciendo los mejores esfuerzos. ¿Pero qué pasa con la estrategia de salud? Cuánta falta nos hace la Unasur para que juntos podamos enfrentar esta crisis para enviar brigadas de médicos, para hacer investigación. Aquí no tenemos ninguna coordinación americana o sudamericana para enfrentar esta crisis”, se lamentó la parlamentaria.

Ataúdes de cartón

“El sistema de salud pública está colapsado. Lamentablemente el año pasado se despidieron cientos de médicos”, cuestionó Aguirre. Recientemente y mediante sus redes sociales el Ministerio de Salud y otras entidades publicaron que se necesitan médicos, infectólogos, enfermeras, para que ayuden, cuando el año anterior los despidieron.

“Ahora nos damos cuenta de la importancia de los médicos”, remarcó Aguirre al citar al viceministro de Salud, Ernesto Carrasco, sobre los contagios y muertes en el personal de la salud, ya sean médicos, técnicos o administrativos. “El servicio médico de Guayas sacó el lunes 6 un parte mortuorio de 28 médicos fallecidos” solo en ese territorio.

A este panorama se suma la saturación de los cementerios y las funerarias que no dan abasto con los entierros, pese a que hasta el 8 de abril la cifra oficial es de 242 fallecidos por COVID-19, y otra cifra similar de muertes sospechosas pero sin diagnóstico científico por no haber realizado los controles respectivos en vida.

La parlamentaria andina contó que son muchos más los casos de víctimas mortales que se conocen mediante redes sociales, en donde “miles de personas empezaron a escribir sus testimonios respecto a los muertos por coronavirus”. De hecho, los cadáveres acumulados en las casas y calles dan cuenta de esta subvaluación oficial de la cantidad de contagios y muertos.

Recientemente se creó una Fuerza de Tareas a cargo del presidente de BanEcuador, Jorge Wated, que se está encargando de recoger los muertos. “Ha dicho que hasta la semana pasada recogieron 500 en casas y calles. No es una versión personal, sino del vocero del Gobierno”, explicó.

En medio de esta conmoción quedó en evidencia la falta de ataúdes y de espacio para colocarlos, al punto que se analizó la posibilidad de cavar fosas comunes temporales. Aguirre mencionó que la falta de féretros está siendo suplida por cajas de cartón a iniciativa de empresas privadas que este martes 7 donaron 300.

Honrar la deuda, ¿prioridad?

Para Aguirre, en un marco de conmoción generalizada, “lo más duro es que se pagaron 324 millones de dólares de deuda externa el 24 de marzo”, poco más de un mes después de la llegada de la enfermedad al país.

“Se prefirió pagar y ya estamos en abril y todavía no tenemos el equipamiento suficiente para los médicos, no tenemos los suficientes médicos, y no tenemos ni siquiera lo ataúdes para enterrar a nuestros muertos”, se lamentó.

Al mismo tiempo se espera solucionar ya no la falta de personal o de equipamiento técnico, sino la realización de tests, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una de las principales medidas para dimensionar la crisis y trazar estrategias de contención y mitigación.

“El 21 de marzo se anunció que se iban a traer dos millones de pruebas, el 23 de marzo dijeron que eran 200 mil, y el 28 de marzo que ya no son 200.000 sino 100.000 test rápidos y 100.000 del tipo PCR. Hasta el momento no hemos tenido las pruebas, y lo que pide la OMS es hacer pruebas”, subrayó.

Mientras se aguarda lo peor, la pandemia ya afecta a todo el país, aseguró Aguirre. “Yo tengo dos familiares contagiados y varios familiares de amigos y amigos que han fallecido. Mis amigos murieron en completo abandono en sus casas, tratando de llegar a los hospitales para que los atiendan”, lamentó la entrevistada.

Aguirre dijo también que los deudos “hasta ahora no pueden recibir sus cuerpos. Las funerarias están sobrepasadas, ninguno de ellos pudo ser salvado, enterrado dignamente por lo duro que es esta epidemia. No creo que existe ningún ecuatoriano que no conozca o que tenga familiares o amigos que han muerto”.

1 comentario en «Ecuador: “Pagamos la deuda pero no tenemos ataúdes para enterrar a nuestros muertos”»

  1. Como siempte muy veraces y oportunos en su investigación

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