Con la “Declaración sobre los bosques y el uso de la tierra” 128 países quieren darle un nuevo respiro al planeta

Imagen referencial del bosque protector del Collay en el cantón El Pan, provincial del Azuay, Ecuador.

La Conferencia COP26 (COP por sus siglas en inglés)  es el órgano supremo de toma de decisiones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

La Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas COP26, reunida en Glasgow, Escocia, intenta darle nueva respiración al planeta Tierra a través de la firma de “La Declaración sobre los bosques y el uso de la tierra”.

Inicialmente 124 países firmaron la declaración que tiene el objetivo principal de detener y revertir la deforestación global para 2030. Al mismo tiempo, la declaración promete ofrecer un desarrollo sostenible y promover una transformación inclusiva en los sectores rurales.

Ecuador es uno de los firmantes, por lo que el gobierno tendrá que tomar acciones adicionales a las que ya está haciendo —con iniciativas como SocioBosque y el programa REDD+ —para asegurar la protección de los bosques del país, escribe la periodista Doménica Montaño, enviada especial de la agencia GK de Ecuador.

Según una publicación del Instituto de Biodiversidad en coordinación con expertos científicos internacionales, en los últimos 28 años Ecuador ha perdido más de 2 millones de hectáreas de bosque tropical, es decir, cerca del 7,8 % de la superficie que ocupa, señala la comunicadora.

Además, según los científicos que lideraron el estudio, el área deforestada podría ser aún mayor porque no ha habido suficiente recolección de datos sobre la situación de los bosques en el país.

La declaración habla de seis temas específicos:

  1. Conservar los bosques y otros ecosistemas terrestres, y también acelerar su restauración.
  2. Facilitar políticas de comercio y desarrollo, tanto a nivel nacional como internacional, que promuevan la producción y el consumo sostenible de productos básicos. El objetivo es que los países se beneficien económicamente sin la necesidad de impulsar proyectos que deforesten los bosques o degraden la tierra.
  3. Reducir la vulnerabilidad de los bosques, crear resiliencia y mejorar los medios de vida rurales. Según la declaración, esto implica el empoderamiento de las comunidades que habitan en los bosques, el desarrollo de una agricultura rentable y sostenible, y el reconocimiento del valor del ecosistema. Además, plantea que se reconozcan y respeten los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas, y otras comunidades locales.
  4. Rediseñar o implementar políticas y programas para incentivar la agricultura sostenible y promover la seguridad alimentaria, sin afectar el medioambiente.
  5. Ratificar los compromisos financieros internacionales y aumentar el financiamiento y la inversión del sector público y privado para incentivar: la agricultura sostenible, el ordenamiento forestal, la conservación y restauración de los bosques, y el apoyo a los pueblos indígenas y comunidades locales.
  6. Facilitar la alineación de flujos financieros para revertir la pérdida y degradación de los bosques. Y también garantizar la implementación de políticas para acelerar la transición a una economía sostenible y amigable con el medioambiente.

La declaración además urge a los líderes mundiales a unir fuerzas para hacer un mejor uso de la tierra y sus recursos a nivel global. Según el documento firmado en la COP26, esto es “esencial” para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París con respecto a reducir la vulnerabilidad a los impactos del cambio climático y a mantener el aumento de la temperatura media de la Tierra en 1,5 grados centígrados.

¿Quién ha firmado la declaración?

Según una última actualización de la COP26, hasta la mañana del 3 de noviembre, 128 países de todas las regiones en el mundo habían firmado la declaración.

En América Latina, el documento fue firmado por 20 países, de los cuales cuatro ocupan parte de la Amazonía —uno de los bosques tropicales más grandes del mundo—. El único país amazónico de la región que no ha firmado la declaración es Bolivia: un país cuya Amazonía representa más del 40% de su territorio.

¿Qué relación tiene la deforestación con el cambio climático?

Los bosques juegan un papel esencial en la regulación del clima de la Tierra. Primero, porque tienen un efecto directo sobre los patrones de lluvia globales y locales, y ayudan a regular la temperatura y la disponibilidad de agua dulce. Además, son sumideros de carbono, es decir, que absorben el carbono de la atmósfera y contribuyen a reducir la cantidad de dióxido de carbono del aire.

Pero, cuando los bosques se deforestan o degradan, en lugar de regular el clima de la Tierra, lo empeoran y agravan la crisis climática porque al deforestarse, todo el carbono que guardaban, se libera. Karina Barrera, Secretaria de cambio climático del Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica, dijo en una presentación en la COP26 que los bosques del mundo podrían liberar “6 billones de toneladas de carbono” si se llegaran a perder.

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