Acción comunitaria rural, firme pilar del desarrollo

Asistentes al encuentro en un momento de descanso

Asistentes al encuentro en un momento de descanso

Pese a todas las dificultades no  dejamos de creer en nuestras propias fuerzas, en el sentido de comunidad, en la salud que nos da la naturaleza, en la producción de alimentos orgánicos, en eso está la vida sana, en los cultivos agroecológicos, expresa Verónica Rivera, mientras da vueltas en sus manos un paquete de quinua lista para la preparación, extraída momentáneamente de una mesa donde lucen también paquetes de amaranto, soya, ajonjolí, chía, linaza.

Verónica y otras 5 compañeras atendían a los compradores que el domingo 27 de agosto de 2017 asistieron a la II Feria Artesanal Agroproductiva y Cultural de los Gobiernos Parroquiales del Azuay, organizada por el Consejo de Gobiernos Parroquiales Rurales del Ecuador (CONAGOPARE-Azuay) e instalada en el estadio de la parroquia Tarqui, donde se montaron más de 200 carpas de similar número de organizaciones productivas comunitarias. El evento tuvo

el apoyo del Gobierno Provincial del Azuay y la Cooperativa de Ahorro y Crédito Juventud Ecuatoriana Progresista (JEP).

Ellas representan a la Asociación San Vicente Ferrer, de la parroquia Tomebamba, cantón Paute, integrada por 12 socios que desde hace aproximadamente 4 años se dedican al cultivo de la quinua y el amaranto. La producción de la soya, ajonjolí, chía, linaza, es un esfuerzo personal, de hace un año, expresa Verónica, tras señalar que esto empezó mi mamá, Carmelina Flores, cuando tenía 52 años, con el asesoramiento de los técnicos del Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (FEPP).

Ahora expendemos en las ferias con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG),  la Junta Parroquial de Tomebamba y recientemente del Gobierno Provincial del Azuay con el que esperamos que las coordinaciones sean más frecuentes, dice la productora, dibujando una sonrisa de buen augurio porque, si bien la quinua y el amaranto son productos muy ricos en proteínas, calcio, el consumo es aún muy bajo en Azuay, entonces su siembra es un esfuerzo de mucha paciencia.

Cuenta que cada socio se encarga de su propio cultivo, sumando entre los 12 una extensión de aproximadamente 6 hectáreas. En la actualidad, con el apoyo del MAG, estamos entrando en la agroecología, aprendiendo a hacer abonos orgánicos, bioinsecticidas, dice.

Este esfuerzo solidario es uno de los tantos, de los centenares, de los miles de impulsos comunitarios diseminados en el cantón y la provincia, invisibilizados por cierto pero que son una realidad y en la práctica procuran  el sustento alimenticio y económico en esta parte del país.

Ese es el sentir del presidente del CONAGOPARE Azuay, René Lucero, quien subraya que en el fondo queremos que los diferentes sectores poblacionales y políticos vean que las parroquias rurales realmente existimos, que sus pobladores cumplimos un rol esencial y que el campesino mucho tiene que ver en el desarrollo de los sectores urbanos.

Precisamente en esta línea están preparadas las ferias, como una vitrina para que los esfuerzos comunitarios puedan mostrarse a toda la provincia y el país, visibilizando su identidad, cultura, tradiciones, gastronomía, producción, las formas solidarias de vida de cada una de las parroquias rurales.

Lo dicho por el dirigente es real, en cada carpa está materializado el afán por colocar y extraer del surco las mejores semillas multiplicadas generosamente en fruto, en alimento diario; allí está  la habilidad de las manos traducida en la vistosa, colorida y utilitaria artesanía, más allá se hace olor y gusto el exquisito conocimiento de la comida ancestral y tradicional, muchas veces transmitido de madres a hijas como una secreta herencia.

En ese espacio la solidaridad se hace presente en el intercambio o trueque de semillas, en la oferta recíproca de reproductores para el mejoramiento genético de animales menores, cuyes especialmente; en ese lugar se actualizan y perennizan la música y el baile tradicional, en una especie de ritual, de ceremonial que contagia a los miles de presentes en un explosivo ambiente festivo. Hay que seguir fortaleciendo la interculturalidad, subraya René Lucero.

Ojalá que estos eventos sirvan para mostrar a los gobiernos locales y nacional la realidad vigente para que se pueda fomentar la producción mediante políticas públicas, acompañamiento técnico, tecnificación del campo, multiplicación de los servicios. Es preciso que los gobiernos  dejen de dar órdenes y vayan construyendo sus políticas de la mano con el sector rural, con su antiquísima y certificada visión de desarrollo, añade.

Ruth Caldas, Vicealcaldesa del cantón Cuenca, le toma la palabra al señalar que estos eventos permiten seguir creyendo en un país en marcha y observar que en el campo es donde está el desarrollo “Hoy más que nunca estoy convencida de ello, ahí está el trabajo, la mano de obra, los conocimientos ancestrales que se van innovando. Hay una gran tarea pendiente”, enfatiza.

Al felicitar la iniciativa, la autoridad cantonal sostiene que hay varios componentes  positivos en torno a la organización de los agroproductores y artesanos por parte del CONAGOPARE, estos espacios no solo permiten dinamizar la economía sino que generan precedentes de conocimiento y procesos de difusión para que la gente interesada los busque en sus lugares de origen y de trabajo, facilitando la sostenibilidad de los proyectos a plazos más largos.

Sin embargo advierte un problema para la coronación exitosa de estos procesos: la falta de adecuados espacios de comercialización. “La comercialización es el eslabón que queda pendiente desde el Municipio, no solo es necesario capacitar, incentivar la producción, sino fomentar las cadenas de comercialización para cerrar el círculo y posibilitar la generación de recursos”, comenta.

El presidente del Gobierno Autónomo Descentralizado de Tarqui, Bolívar Saquipay, concuerda con esta versión, pero no del todo, “siempre hemos sido contrarios a encasillarles a los productores en un puesto de venta en los mercados de las ciudades, en esa lógica deberían entrar los Gobiernos Parroquiales, el Gobierno Municipal, el Gobierno Provincial”.

Recuerda que por más de 500 años los pueblos andinos han resistido a los intentos de aculturación, de sometimiento a los valores foráneos, en este sentido las mujeres más bien están aprovechando los avances tecnológicos para generar iniciativas de comercialización, por ejemplo comparten los números telefónicos, los correos electrónicos, redes sociales, para crear bases de datos, redes de comercio, así llegan directamente con los productos a los consumidores y, a su vez, éstos llegan a las parcelas o huertos productivos.

Puntualiza que la participación de las mujeres es mayoritaria y vital en la productividad agrícola rural, ellas están lidiando a diario con la producción, en esa línea hemos colocado los presupuestos participativos y pedimos a la Municipalidad que supervise estas acciones para que no se piense que gastamos los recursos sin motivo, estamos incidiendo en iniciativas de vida.

La organización comunitaria, el cumplimiento de las responsabilidades asignadas, no solo que genera acción productiva sino integración entre las familias, solidaridad, reitera Bolívar Saquipay.

 

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